Instrucciones para limpiarse los dientes
Para no olvidar ninguna parte de la boca debemos empezar siempre por el mismo lado, y avanzar poco a poco de un extremo a otro. Es importante no mover el cepillo de dientes en horizontal, puesto que tan sólo repartiríamos la suciedad de un lado a otro. El movimiento debe ser el de un giro de muñeca, desde dentro hacia fuera. Tras repetir seis veces podremos avanzar hacia la siguiente parte de nuestra dentadura. Al acabar con la frontal, proseguiremos con la zona posterior y tras esto la mandíbula inferior. Ahora quedaría concluir con la limpieza de la cabeza de los dientes. Una vez finalizada la limpieza podemos proceder a una segunda limpieza añadiendo un poco de pasta de dientes, preferiblemente con flúor, a nuestro cepillo. Repetir tras cada comida.
Próxima entrega: Instrucciones para limpiarse la conciencia.
Oferta especial: Al comprar el segundo fascículo y mostrando su credencial de político corrupto, consiga de regalo el número tres: Instrucciones para la reconstrucción de principios a medida.
no recuerdo la primer entrega… pero deme dos para llevar!
kluzter
8 diciembre, 2007 a 3:45
Uhm, interesante. Lavarse ‘bien’ los dientes es una de esas cosas a las que uno no presta atención. Yo a veces incluso estoy trasteando con el PC mientras lo hago (ahora mismo no
). Pero es cierto que deberíamos centrarnos en hacerlo bien, que no cuesta ningún trabajo.
Pd: Nunca entenderé porqué hay gente que se lava los dientes nada más levantarse ANTES de desayunar y no DESPUÉS. ¿¿??
Luis
11 diciembre, 2007 a 16:09
Hay gente que se los lava antes y después, e incluso puede que exista quién se los lava durante… cada obseso por ahí
dajoropo
15 diciembre, 2007 a 14:45
lavarse los dientes y que viene después ducharse!!! por dios donde vamos a ir a parar.
Glaurung
16 diciembre, 2007 a 3:13
Te has olvidado de limpiar la cara interior de los dientes y la lengua. Por cierto, lo de que haya gente que se los lave antes de desayunar es la primera vez que lo oigo. Si lo hacen, es una supina gilipollez, como lo que decía Torrente de lavarse las manos antes de mear y no después.
Por cierto, sobre el estado pútrido de la clase política y cómo nos mienten (con nuestro beneplácito) vendiéndonos que la supresión del Impuesto del Patrimnio es algo positivo, os he mandado un simpático e-mail, Dani y Fernando.
Álex-Madrid
23 diciembre, 2007 a 19:13