Érase una vez un sueño

Clima recuerdos

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El otro día me sorprendí pensando en el momento que visitaba la universidad donde iba a estudiar. Había elegido informática, hacía ya calor, llevaba una camiseta de John Lennon que le había cogido a mi hermano mayor y estaba aprendiendo a silbar. Era mi reto de aquella época, no entrar en la universidad sin saber silbar.

Tengo dos recuerdos de aquel día, salir del coche, y mis intentos de sílbidos por los pasillos de la escuela de informática, pero junto con esos dos no sé si he creado un recuerdo nuevo, el clima. El calor de verano en Málaga que hacía ese día y lo bien que se estaba a la sombra.

La cosa es que últimamente cuando recuerdo algo un tanto lejano, el clima empieza a ser un actor más en el recuerdo, y este ayuda a ubicar el recuerdo. No siempre es fácil organizar los recuerdos cronológicamente.

Siempre me soprendieron aquellos que sabían que algo les había pasado a los 4, 5 o 6 años de edad porque de pequeños se habían mudado con frecuencia, y recordando la casa en la que vivían, sabían qué edad tenían en aquel recuerdo. Yo que siempre había estado en la misma casa, no tenía esa precisión.

Ahora, después de haber vivido en algunos sitios distintos, puedo calcular de qué época vienen los recuerdos con cierta precisión, y cada época está marcada también por diferentes climas.

Últimamente me están asaltando con frecuencia los recuerdos de la infancia, sobre todo de los veranos de Málaga, con sus noches dónde ese calor se aliviaba y salía, de pequeño, a la calle sin camiseta con mi hermano a buscar cajas de cartón. ¿Por qué buscar cajas de cartón por la noche? ¿Por qué no?

Incluso de los camiones cisterna que pasaban por la calle cuando había sequía, de las batallas de lanzamiento de aviones de papel desde el balcón o las noches en las que se podía dormir en la terraza mirando al cielo, a las estrellas.

Al final, todos esos recuerdos tienen un actor común, un clima que los permitía o los propiciaba. Alguién que estaba allí sin haberlo preguntado y sin haber pedido permiso. Alguién que en aquellos momentos no pensaba que pudiese ser otro, era el que era, y así creaba un marco para los recuerdos de aquellos momentos.

Últimamente me estoy fijando cada vez más en los recuerdos de infancia y en el clima, a lo mejor esto de recordar la infancia es eso que llaman hacerse adulto o a lo mejor es simplemente que añoro esos largos y calurosos veranos de vacaciones dónde no había ninguna obligación. Veranos sin tener que trabajar. Veranos de verdad.

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Written by dajoropo

10 julio, 2011 at 21:47

Publicado en Reflexiones

5 comentarios

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  1. Veranos que se tienen de pequeño o después de jubilarse, solo que si sales con casi 70 años sin camiseta a buscar cajas de cartón, te miran raro. Un abrazo!!

    MiguelBau

    10 julio, 2011 at 22:58

    • Estoy con Miguel, si ahora sales en cueros a buscar cajas de cartón y con la birra bajo el brazo… no es una imagen tan inocente ;). Hobbes decía algo así como que “junto a la imaginación que se limita a reproducri imágenes del pasado, hay otra compuesta, capaz de crear imágenes nuevas ordenando las viejas”. Yo también estoy en esa fase de envejecimiento y añoranza del clima, pero también los olores, será que el olfato siempre será la memoria más primitiva jiji. En fin, esta es una buena noche para salir en tetas a buscar cajas de cartón ;). A cuidarse, rubio!!!

      dámaris

      10 julio, 2011 at 23:34

  2. Pues nada, queda apuntado en la checklist, a los 70 años buscar cajas de cartón por la noche sin camiseta :)

    Lo del olfato y la memoria también es un tema, a mi me pasa cuando huelo a crema solar, inevitablemente viene una imagen de playa a la mente. Si al final seremos programables como los robots y todo :)

    Besos y abrazos!

    dajoropo

    11 julio, 2011 at 7:33

  3. Claro Dani, lo de aprender a silbar fue un gran paso adelante ya que esto te permitió tiempo después interpretar grandes Bandas Sonoras como El puente sobre el río Kwai.

    Ni que lo digas, los verdaderos veranos eran esos compuestos de días en los que no había obligación de hacer nada.

    veroyjose

    12 julio, 2011 at 17:30

    • Ains, ese puente sobre el río Kwai!, qué grande! :)

      Y esos recuerdos del día de la república en Austria ;)

      dajoropo

      12 julio, 2011 at 22:26


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