Érase una vez un sueño

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Il était une fois un réve

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Pues érase una vez que se era, un joven informático malagueño (de pueblo, pero malagueño) que había ido a estudiar francés a París, y por supuesto más que nada a divertirse. Resultó que en el país galo había un presidente que quería llevar a cabo una reforma sobre la cantidad de años que tiene que trabajar el personal ferroviario. Resultó que al personal ferroviario no le gustaba la idea, y aún peor, los sindicatos dijeron que esta reforma era el principio de un gran numero de reformas (según los sindicatos, todas abominables) que vendrían tras esta. Todos se unieron para frenarla y la gente comenzó a comparar al presidente con Napoleón, el cual seguía tranquilo en su tumba (7,5€ la entrada, 5,5€ estudiantes) en Les Invalides. El presidente no cedía, y dijo que llevaría las reformas a cabo, pues estaban en el programa electoral, por el que fue elegido. Pese a que todos hablaban en francés, allí nadie se entendía.

Aunque nuestro personajillo solía vivir ajeno a todas estas disputas, y cuando había huelga de transportes (el mes anterior había vivido una similar), simplemente se quedaba en casa tocando la guitarra y soñando despierto, esta vez se encontraba ante un posible problema. Habían convocado huelga para el 13 de Noviembre a partir de las 20:00 sin establecer su final y nuestro personajillo tenia un asiento esperándole en un avión con fecha 15 de Noviembre con destino a Madrid para después coger otro con destino a Málaga. Y mientras se escribe esta historia, ninguna de las lineas que van al aeropuerto están funcionando, y los diarios hablan de 300 Km de retenciones en París.

¿Cómo estará la situación mañana? ¿Conseguirá nuestro personajillo llegar a tiempo a su vuelo? ¿Quedará atrapado en París? ¿Podrá comer por fin un buen puchero de garbanzos? ¿Dejarán de llamar a París la ciudad de la luz para llamarla la ciudad de las huelgas?

Written by dajoropo

14 noviembre, 2007 at 14:00

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Llegada a Paris

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Pues la verdad es que no he sido consciente de que estaba en Paris hasta que he llegado. Parece una tonteria, pero tal vez lo sea. Ruben me recogio ayer en el aeropuerto y ya estoy instalado en su mini piso, pero que para mi gusto esta muy apañao (he tenido que mirar la tabla ASCII para poner esa ‘ñ’, espero que la sepais apreciar). Despues fuimos a comer sushi a un japones muy chulo. Si alguien me pregunta ahora mismo por la comida francesa, dire que se basa en el pescado crudo, salsa picante y que se come con palillos.

La verdad es que Ruben tiene en mente un monton de cosas, viajes y noches de poker. Esta noche vamos a comer a un restaurante donde los camareros son ciegos y las luces estan apagadas. Veremos si no le meto el tenedor a nadie en el ojo. Hay un plato sorpresa que puede ser cualquier cosa a adivinar (puedes decirles una lista de alimentos que no quieres antes, no vaya a ser que te de un ataque alergico in situ), y para ir al baño tienes que llamar al camarero para que te lleve de la manita. En el servicio hay luz, no hace falta que te aguanten la colita. Y el sabado vamos a una fiesta de cumpleaños a la Bretagne, llevare mi diccionario aunque no se hasta que copa sere capaz de leerlo…

Por si no lo habeis notado, escribo desde un pinche teclado franchute, asi que no vereis una tilde en un tiempo, y la verdad es que me cansa escribir aqui: la ‘a’ esta donde la ‘q’, la ‘z’ donde la ‘w’, y un sin fin de cambios de teclas mas que me hacen retroceder cada tres palabras escritas. Tambien me acabo de dar cuenta de que olvide el cable de la camara, asi que a ver como pongo fotos. Creo que casi mejor me pongo a hacer señales de humo…

Y el lunes comienzo las clases, a ver que tal. Tengo miedo de que me pongan en un nivel demasiado avanzado, bueno, para que engañarnos, tengo miedo de cualquier nivel que exija saber algo mas que ‘bonjour’ e insultos. Aunque siempre podre poner cara de pena o llevar una tortilla de patatas a clase. Ya os contare si ha funcionado.

Written by dajoropo

28 septiembre, 2007 at 13:39

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Holanda

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El Comodoro Ferld nos acogió una vez más en una de sus nuevas aventuras en el extranjero. Llegábamos en tres tiempos, teníamos alojamiento en La Haya y muchas cosas que hacer en Ámsterdam. La cosa prometía.

Comenzamos con pastelitos mágicos y con fiesta en casa del anfitrión. Luego vinieron visitas al museo de Heineken (único museo visitado…), viajes en esas bicicletas para dos personas tan molonas que siempre has pensado en si existen de verdad y consiguientes caídas con ellas.

Descarga masiva de canciones chungas que formaron la banda sonora del viaje y estupefacción ante un robo de bici. Se cree que Big Daddy movió los hilos aunque sabemos que es intocable. También se descubrió la cantidad de idiomas en los que está cantado el Hakuna Matata y ahora Bibi es nuestra nueva musa.

Calor, lago nudista y playa allí donde esperábamos llevar siempre abrigo. Búsqueda de prendas de color naranja para el tan esperado día de la reina y curiosidad ante barrios de cierto color rojizo donde hay escaparates con simpáticas señoritas, donde las luces de neón son una constante.

Ya hablaremos de los mágicos champiñones, pero tras esto ya nunca veré el color naranja de la misma forma.

“I’m a chungo boy, in a chungo world…”

Written by dajoropo

5 mayo, 2007 at 20:41

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Marruecos. Fez y Azrou

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La segunda parte del viaje continuó con un trayecto en autobús, dónde unos portamaletas nos amenazaron (bastante agresivos) por no querer pagarles por haber subido nuestro equipaje arriba (pedían la mitad del precio del billete de un viaje de 5 horas por subir cada maleta). Al final la cosa no estuvo tan fea y le dimos un poco cada uno (aún así, más de lo que merecían, claro).

Tras este incidente y dado que en el autobús no había demasiado espacio para las piernas (5 horas con una parada de 30 minutos), al llegar a Fez estábamos bastante desorientados. Tanto que seguimos a un “hotelero” que nos hizo el gato con unas habitaciones (las más baratas que he pagado en mi vida, he de decir, menos de 4€) donde dormimos una noche. De la que salimos escarmentados, la noche siguiente la pasamos en el albergue juvenil.

Fez tiene una de las mayores medinas, más de 300 calles con más de 300 mezquitas, nadie puede poner excusas por no rezar. La calle principal es largísima y está llena de comercios, hasta arriba de productos, donde empiezas a preguntarte ¿Realmente todo el mundo vive aquí del comercio? ¿Se puede necesitar comprar tantas cosas?

Cruzando esta calle es normal tener que apartarse a un lado cuando algún burro sube a toda prisa cargado de productos, a veces casi te atropellan. Escuchar los rezos desde las múltiples mezquitas mientras la gente camina de un lado para otro. Es una pequeña locura dónde también se venden alimentos con una higiene que deja bastante que desear.

Para mí lo más impactante de la medina fueron los talleres. Los lugares donde trabajan el cuero, donde lo pintan, donde tejen las mantas y alfombras. Si te interesa saber como serían durante la Edad Media no tienes que imaginar mucho, casi no han cambiado.

Algunos trabajan en cuartos sin ventanas ni ventilación, otros meten casi el cuerpo entero en tinajas llenas de algún producto nada recomendable (si algo le quita el color y el agua al cuero, no creo que sea bueno para tus piernas…). En fin, una impresión, que le hace a uno preguntarse muchas cosas.

La parte nueva de la ciudad no tiene nada que ver con la medina. Grandes avenidas, coches en lugar de burros, vestimentas mucho más europeas, McDonald’s… en fin lo que nosotros llamamos modernidad, incluso había oficina de turismo.

En Fez me di cuenta de una de las grandes diferencias de este viaje. Estoy acostumbrado a entrar en monumentos, museos, catedrales y demás puntos típicos para un turista. En Marruecos esto no es así.

Dado que los “infieles” no musulmanes no podemos entrar en sus lugares sagrados (casi cualquier lugar que te interese) y que los pocos sitios que podíamos visitar los dejamos por cuestiones de horarios, pues casi todo el tiempo era pasear por las calles y observar. Contratar un guía oficial es muy recomendable, dado que te explica las historias de las diferentes calles y te lleva por lugares en los que tal vez no te atreverías a entrar solo y hace que el paseo no se vuelva repetitivo.

Desde Fez salimos hasta Azrou, un pueblo de montaña que está bastante bien situado para visitar un gran bosque de cedros (con monos y jabalíes incluidos), lagos, cuevas y demás maravillas naturales. Este pueblo también fue de lo mejor del viaje, la gente es más amable y no están intentando venderte algo a cada instante, o tal vez esa sea una opinión influenciada porque antes habíamos estado en Fez…

Tras dos días más relajados en Azrou, tomamos rumbo hacía Fez de nuevo en autobús y luego un par de trenes hasta Tánger, taxi, ferry, buscar mi coche que seguía intacto junto al puerto y vuelta al hogar.

“Adiós mundo cruel,
me voy a Marruecos
para nunca volver,
colgar el batín,
cambiar bisturí
por chilaba y cachimba.”
M-Clan – Chilaba y cachimba

Written by dajoropo

19 diciembre, 2006 at 22:06

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Marruecos. Cruzando el estrecho hasta el pueblecito azul

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Pues niños y niñas, como ya sabreis, mi última aventurilla ha sido la vecina Marruecos. Tenía algo de miedo antes de ir, pero he de decir que hemos vuelto todos los integrantes del viaje un poco menos sanos pero a salvo.

Antes de ir, Clara que es mi referencia en cultura marroquí, me dijo que el primer día se pasaba algo mal, pero que luego todo iba bien. Cuanta razón tenía.

Llegamos a Tánger más de dos horas tarde de lo esperado. Habíamos perdido el primer ferry de la mañana y este había tenido que ir más lento por el estado de la mar. Hubo vómitos, gente mareada por los suelos, el restaurante del barco hecho un desastre con cantidad de productos por los suelos. En conjunto, algo así como Titanic pero en cutre y con café a uno cincuenta.

Con Tánger llegaron los choques culturales, los guías espontáneos que luego te piden 15€ (que no pagamos para su enfado), los baños sin agua caliente, las calles sucias y un sin fin de personas intentando venderte algo.

Después de que el “guía” nos llevara a una tienda de un amigo suyo para ver la ciudad desde la azotea y tomar un güisqui marroquí (té verde con menta). Su amigo empezó a ofrecernos montones de mantas y alfombras, que no queríamos comprar, pero eran tantas las ganas de vendernos algo que tenían, que más o menos media hora después salimos de allí (sin haber comprado nada) habiendo dejado a unos cuantos marroquíes molestos y con ganas de ir al hotel descansar. Aquí acababa el primer día, en el que lo pasas mal.

Yo estaba acostumbrado a regatear en México, pero incluso allí las cosas tenían sus límites (o eso creía yo), podías regatear el precio de un taxi o algún souvenir, pero no mucho más. En Marruecos hemos regateado el precio de taxis, las habitaciones de hotel, los platos del menú de un restaurante, los guías oficiales, la entrada a un cementerio…

El segundo día, de Tánger a Chaouen nos llevó un taxista de unos 70 años que había trabajado un tiempo en Alemania que reía y contaba muchas historias. Por supuesto conducía con el estilo marroquí.

Hubo un momento en carretera de doble sentido en que yo, simplemente consideré que tardaba demasiado en volver a su carril y que el coche del carril contrario había pasado demasiado cerca, vamos que casi nos chocamos y que me cagué vivo. Él, tranquilo, contestó que era profesor de conducción y después esnifó una especie de tabaco en polvo que se vende allí. Pintoresco.

Chaouen es precioso. Recuerda un poco a Andalucía, y la medina es completamente blanca y azul. Repleta de las típicas calles estrechísimas de Marruecos, se respira mucha tranquilidad, aunque como es bastante turístico, siguen existiendo todavía algunas personas que quieren ser tu guía o venderte cosas, pero comparado con Tánger no es nada.

Tras Chaouen nos dirigimos a Fez, una de las ciudades imperiales y que se considera la ciudad con la medina mejor conservada, pero como el escrito me está quedando algo largo, y ya sois merecedores de mi gratitud por llegar hasta esta línea, paro aquí.

“Donde haya un marroquí, habrá una tienda”

Written by dajoropo

16 diciembre, 2006 at 15:24

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Fin de semana en Bilbao

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-He visto la exposición de arte ruso y el homenaje a Chillida en el Guggenheim.
-Hemos esperado al lado de un perro de unos 10 metros al que le cambiaban las flores.
-Hemos comido helado con chocolate fundido.
-Hemos ido a una noche de actividades brasileñas, caipirinha y bossa nova :)
-Me he quedado atrapado dentro de casa de mi hermano.
-He desmontado la cerradura de la casa de mi hermano con un cuchillo de mantequilla.
-La volví a montar y había dos piezas que sobraban.
-Hemos subido una montaña.
-Hemos tomado fotos en la cima de una montaña.
-Hemos bajado una montaña.
-Hemos ido a la playa, jugado al volei y a las paletas de playa vascas.
-Me he mojado los pies en el cantábrico.
-He tocado la guitarra de un desconocido (para mi).
-Hemos comido pintxos y bebido potes de kalimotxo.
-Hemos ido a una disco que normalmente es un teatro.
-Me han gritado “Viva la madre que te parió” por la calle.
-Hemos participado en un rally en bicicleta echando fotos.
-Me he caído de la bici por echar una foto en marcha.
-Hemos subido con bicis en un funicular.
-He comido bacalao.
-Me he colado en el metro, sin querer :)
-Hemos ido a una playa verde con rocas.
-He vuelto a conocer a mi hermano.

Written by dajoropo

15 mayo, 2006 at 20:51

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Diccionario, 3ª entrega

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Se aproxima la hora de comer y ves un restaurante que te parece bastante típico, pero te incomoda un poco eso de “comida corrida” en la entrada. Aún así entras y pides la carta. Sobre la mesa hay unas cuantas salsas, cada una de un color más chillón que el anterior, en ese momento recuerdas que las ranas con colores más vistosos son las más venenosas, y sin querer hacer ninguna comparación al respecto empiezas a preguntar a la mesera el significado de cada plato, algo especialmente importante en Oaxaca donde algunos nombres de lo más inofensivo esconden un plato lleno de insectos. Tras un montón de explicaciones de las que solo recuerdas la palabra frijol, te atreves a pedir algo. No sabes muy bien que es lo que has pedido, pero esta claro que lo primero que te traen a la mesa, es un buen montón de tortillas…

Diccionario mexicano – español, 3ª entrega, especial gastronómico

P. S: He tenido que recurrir a mi guía de viaje y a internet, así que espero que sea tan verosimil como los anteriores.

Written by dajoropo

1 febrero, 2006 at 17:56

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De Oaxaca a Puerto Escondido

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La estación de autobuses de segunda te daba a entender que no iba a ser un viaje como los anteriores. Cruzábamos las salas de espera de las diferentes líneas atrayendo miradas, porque seguramente éramos los únicos extranjeros en los alrededores, y la gente, pues tenía curiosidad. Entre los bultos que la gente tenía a su lado mientras esperaba el autobús había enormes bolsas negras, hortalizas, algún mueble e incluso animales… como digo, esto prometía.

Cuando nos sentamos a esperar la llegada de nuestro autobús ya estaba claro que ese viaje iba a ser diferente, y claro, lo único de lo que hablábamos era de especulaciones acerca de cómo sería el autobús que nos llevase a la tan querida playa. El viaje sería de unas 6 horas así que yo intentaba consolar a Tania diciéndole que para un viaje tan largo, el autobús tendría que ser “algo” bueno, pero cada vez que un autobús llegaba, y era más cutre que el anterior, Ruben no hacía más que decir:

- ¡Mira!, si ese autobús que se cae a trozos es de la misma compañía que vamos a tomar nosotros…
Y claro, con la preocupación, Tania enunció la gran frase del viaje:
- I’m too old for this shit!

Que traducido de unos idiomas viene a decir que aunque ella haya disfrutado mucho viajando por Turquía en autobuses destartalados hace unos años, ya ha llegado a la edad en la que se agradece el confort antes que la aventura. Lo pongo para quién no sepa inglés, vamos.

Luego llegó el autobús. De entre todos los que habíamos visto ese día, digamos que era de calidad media. Antes de que nadie subiera a él, ya estaban repletos los maleteros, con hortalizas varias y bolsas negras de desconocido contenido, así que subimos con nuestras mochilas (éramos tres y eran bastante grandes).

Lo primero que me llamó la atención al subir al autobús, bueno, lo segundo, porque lo primero era el olor, que paso de describir… pues lo segundo que me llamó la atención fue que la parte del conductor estaba separada de la de los pasajeros con una puerta, que junto con todas las cortinas desplegadas, convertía al autobús en lo más parecido a una caja de zapatos con ruedas que he visto en mi vida. No sabías ni a dónde ibas, ni por dónde pasabas, tan sólo que eso se movía. Fue entonces cuando comprendí como se sentía mi gato cuando lo llevaba al veterinario dentro de aquella cesta…

Dado que no podíamos poner todas las maletas sobre, ni bajo nosotros, la de Tania que era la más grande, tuvo que ir en uno de los asientos del fondo, junto con un montón de cajas que empezó a meter un hombre, que si no dio más de 12 vueltas cargado de equipaje, no dio ninguna. Lo malo de poner la maleta tan lejos es que de vez en cuando teníamos que mirar atrás a ver como estaba, hubo un tipo que la toqueteó un par de veces, pero no le sacó nada. Total, lo único que tenía era ropa.

Sentados y en marcha, creo que fue Ruben quién me comentó que el tipo a su lado olía bastante mal. Me extrañó que pudiese distinguir el olor de algo allí dentro, pero le creí. A mi lado algunas personas viajaban en el pasillo sobre sus maletas porque no quedaba espacio, algunas personas que no iban hasta el final del recorrido iban de pie y había un gato pequeñito que se paseaba por el autobús con una cuerdecita al cuello. En fin, que sólo faltaban unas gallinas por allí dando vueltas y un señor con enorme cicatriz en la cara mirándonos fijamente y aquel viaje sería insuperable, ni por las pelis, vaya.

Fueron unas 6 horas de cabezadas y malsueño, luego al llegar a Puerto Escondido, un taxi hasta el hotel, y ya empieza la historia en los trópicos…

“No existe lo desconocido, sólo lo temporalmente desconocido”
Kirk, Star Trek: la serie original.

Written by dajoropo

25 enero, 2006 at 11:59

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Zapato buscando zapatistas

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Aunque esta sea parte de un viaje bastante mayor que todavía no he contado, es la que me ha gustado más, y voy a contarla primero. Así si no llego a contar todo el viaje (como me suele pasar) al menos esto estará contado.

Para ponernos en situación. Habíamos pasado por Oaxaca y sus playas, habíamos ido a San Cristóbal de las Casas a montar a caballo mientras íbamos a un pueblo indígena cercano y estábamos en Palenque, dónde habíamos visto las ruinas Mayas y preciosas cascadas. Resulta que estando en San Cristóbal habíamos conocidos a unos vascos que nos dijeron que habían visitado un caracol zapatista que había al norte de la ciudad. Total, que sólo nos quedaba un día de viaje antes de tener que regresar a Monterrey y teníamos que decidirnos entre visitar la selva de Lacandona o intentar buscar a los zapatistas. Al final nos decidimos por lo segundo.

Según lo que nos habían contado, en San Cristóbal de las Casas teníamos que tomar un colectivo hasta San Andrés Larraínzar, y una vez allí preguntar hacía donde ir. Nos desplazamos dentro de San Cristóbal hasta el mercado de donde salían los colectivos. Para quién no lo sepa, un colectivo es un coche o furgoneta que va haciendo un recorrido, estilo autobús.

Ahora viene la parte sorpresa, porque cuando íbamos en el coche, el conductor, dos mexicanos, ruben y yo, a los pocos minutos de salir, tuvimos un accidente. No íbamos demasiado rápido, pero dado que había gravilla en el suelo, el coche patinó bastante, y nos fuimos a estrellar contra una casa y un muro que había un poco antes. Menos mal que el conductor giró todo lo que pudo y fuimos dándole de lado al muro y la casa hasta que el coche se paró, de frente habría sido algo peor.

No nos pasó nada a nadie, pero fue muy gracioso ver como se resuelven los accidentes en México. Al salir, una nube de indígenas rodeó a ambos vehículos implicados, y un círculo de niños nos miraban (a Ruben y a mí, los únicos no indígenas del lugar) con ojos como platos. Luego el conductor del taxi y la señora de la furgoneta con la que chocamos, se estuvieron echando las culpas mutuamente, tras esto la señora se largó sin arreglar el más mínimo papel. Los que venían con nosotros en el coche dijeron de ir a la central de nuevo a tomar uno, y entonces fue cuando me di cuenta de que pasados 5 minutos, el conductor se quedó allí solo con el coche destrozado, y a buscarse la vida… The mexican way.

Otra vez en la carretera, y con mucho miedo cada vez que el nuevo (temerario) conductor tomaba una curva, estábamos atentos a ver cuando teníamos que bajarnos. Íbamos buscando cómo visitar un caracol zapatista del EZLN. Los caracoles son zonas en las que van creando la infraestructura necesaria para gestionar lo que van construyendo, véase hospitales zapatistas, escuelas zapatistas, talleres zapatistas, y demás. Eligieron ese nombre porque esta forma de conseguir lo que han estado pidiendo al gobierno mexicano es lenta, pero segura.

A medida que nos acercábamos a la zona se iban viendo diferentes carteles por la carretera con frases revolucionarias, la que más me gustó fue “está usted en zona zapatista, aquí el pueblo manda y el gobierno obedece”, también se veían escuelas zapatistas y cosas así.

Creíamos que iba a ser algo complicado encontrarlo, pero no. A un lado de la carretera que llevaba a San Andrés Larraínzar nos encontramos con la verja tras la que había dos señores con pasamontañas. Le pedimos al conductor que parara y fuimos a preguntarles si podíamos pasar.

Tras pedirnos el pasaporte y apuntarnos en una lista, nos llevaron a la caseta de admisión, y allí nos preguntaron nombre, número de pasaporte, motivo de la visita, ocupación y agrupación a la que pertenecíamos. Les dijimos que éramos estudiantes que queríamos conocer sobre ellos y nos llevaron al centro de información, donde muy amablemente respondieron a todas nuestras preguntas y nos contaron toda la historia del movimiento zapatista desde 1994 (eso lo cuento otro día). Tras esto y algunas fotos, nos dejaron andar por el caracol, dónde había varias tiendas de artesanías, un hospital, y diferentes centros para los agricultores, o mujeres en acción.

Tengo que decir que me quedé muy impresionado con ellos, porque además de ser muy abiertos y recibirnos en todas partes, no sabía que el movimiento se dedicaba a crear escuelas y hospitales, tenía en imagen un movimiento algo más militar que eso. Y todo esto que consiguen es con los donativos y lo que ganan vendiendo las artesanías y el café. Ya han conseguido varios logros, como por ejemplo dar medicamentos de forma gratuita a los indígenas, cosa que no se consigue en los hospitales de la seguridad social mexicana. Así que puede decirse que son como un gobierno alternativo, gracias a las horas que voluntariamente dedican campesinos y demás trabajadores, para solucionar las carencias que sufren los indígenas de México. Por supuesto, esta es la parte bonita que nos contaron ellos, que luego el EZLN tiene sus detallitos por ahí que hay que tener en cuenta, en fin, que hay que tener en cuenta todas las versiones.

Aún así fue todo muy emocionante y nos gustó mucho. Creo que es un paso obligatorio para todo aquel que visite el estado de Chiapas, una forma de conocer una realidad de ese pueblo, y de poder contribuir algo, aunque sea con la compra de algo en las tiendas del caracol, y pues… ¡Qué viva Zapata!

“Prefiero morir de pie, que vivir de rodillas” – Atribuida a Emiliano Zapata, claro, que también se le atribuye al Che Guevara y a Dolores Ibarruri, La Pasionaria.

Written by dajoropo

26 diciembre, 2005 at 15:46

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¿Cuánto estás dispuesto a pagar?

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No termino de acostumbrarme. He venido al país de “todo se puede hacer”, si tienes dinero, claro. Aunque he de reconocer que no vengo del país de las maravillas, como Finlandia, en el cual encontrar alguien corrupto o que deje pasar por alto algo fuera de la ley es más complicado que encontrar alguien en los Estados Unidos que sepa dónde está Irak. En España tenemos fama de ser corruptos, en comparación con Europa, claro, porque si nos ponemos a comparar con otros países… y es que siempre es difícil ser el primero en algo, incluso en corrupción, mira que algunos ayuntamientos se esfuerzan, pero no, hay gente más corrupta por el mundo…

Aquí me he dado cuenta de existe corrupción a todos los niveles, desde el funcionario más alto hasta el trabajador de a pie, cualquier cosa se hace por el dinero suficiente. Ojo que no quiero ofender a ningún mexicano. Aquí he visto personas de lo más decente, coherente y disciplinada, pero que le vamos a hacer, no son la mayoría.

Por poner un ejemplo a bajo nivel, la venta de alcohol en México. Existe una ley que prohíbe vender alcohol después de las 1 de la madrugada de lunes a viernes, los sábados después de las 2 de la madrugada y los domingos (atención) después de las 6 de la tarde (si, si, las 18:00 horas). Lo de las 1 de la noche, mira, pues supongo que será porque en México está prohibido tomar alcohol en la calle. Lo de las 2 los sábados… pues no lo entiendo, porque es el día que la gente más querrá beber, así que tendrían que ser más estrictos. Y lo de los domingos, ya es increíble. Después de las 6 de la tarde no puedes comprar ni en los grandes supermercados, ¿por qué?, pues por lo que me han contado, la gente bebía tanto los domingos que el lunes no iban a trabajar… Que cada uno opine lo que quiera.

Bueno, la introducción esta de la bebida es porque aunque estés después de la hora fijada, si le das al chavo del 7 eleven unos 20 pesos más, pues tienes tus cervezas. Eso sí cuando no haya gente mirando (No sé si en el Whim se vendía alcohol después de la hora por un pequeño plus, que lo aclare quién sepa). Pero cosas como esta a montones, sólo tienes que decir: ¿Seguro que no hay ninguna manera de…? y a continuación la acción requerida, después de eso la persona mira hacia los lados para asegurar que no hay nadie más y tachan, la magia del peso pone en funcionamiento al mundo. Otro ejemplo. En México el servicio militar es obligatorio, no si pagas la cantidad correspondiente (Eso me recuerda la España de mi libro de historia).

Los policías son lo mejor de todo. Incluso hay un término específico que no sé como se me ha escapado del diccionario: “mordida”. Darle una mordida a un poli significa pagarle algo para que no te multe. Y es bien frecuente. Conozco gente que directamente van al poli y dicen:

–”Mira, somos 8 en el coche, y el que conduce ha tomado bastante. ¿Por cuánto podríamos pasar?”
– “pues… …por unos 200 pesos”
Y mis amigos pasaron…

Por eso a veces la poli no sienta bien a la vista, porque puede que te saquen cualquier falta, cualquier papel chorra que deberías llevar sólo si fueses con tu coche hasta Marte, para poder sacarte la correspondiente mordida.

También se pueden encontrar ejemplos a niveles superiores, como unos ministros de gobiernos anteriores que se descubren tienen mansiones en Francia, con dinero público, claro, y demás personal que creo son del tipo que estamos más acostumbrados a ver en España.

Pero lo que me ha impactado en los últimos días, y me ha hecho escribir este rollo enorme, es que en un grupo de trabajo en el que estoy, aquí en un curso del TEC, mis compañeros querían pagarle a un sujeto para que hiciese el proyecto con nosotros, “que es normal”, dijeron. Ahora tengo un agobio increíble con los proyectos finales y mi único descanso es escribir esto, pero…. Yo estupefacto ante la propuesta (nunca pagaré a nadie para que me haga mi trabajo, espero) empecé a comentarlo con todo el mundo, y las respuestas me dejaron fuera de lugar, que si en Francia pasa bastante, que si conozco gente en Alemania que lo hace, que aquí en México los hay hasta que después de la carrera te subcontratan y te dan la mitad de su sueldo, por si a alguien no le queda claro, te gradúas tras haber pagado a la gente durante tu carrera, no tienes ni idea de lo que has estudiado, y cuando consigues un trabajo (por enchufe o como sea), contratas al que te estuvo haciendo los trabajo y le das la mitad de tu sueldo, por hacer tu trabajo, lo que significa ganar medio sueldo por tocarse los cojones y tener a un negro (como los del mundillo literario) haciendo tu trabajo.

No sé si es que en Málaga somos demasiado ratas para pagar un trabajo de la universidad (es más fácil pedir de cursos anteriores), o que los estudiantes no tienen ni un duro, o incluso que yo no me entero de esas cosas, porque esa es otra, a veces tiembla el mundo a mis pies, y ni me entero…

Alguien dijo:

“Si el dinero va delante, todos los caminos se abren”
William Shakespeare

“Hay muchas cosas en la vida más importantes que el dinero. ¡Pero cuestan tanto!”
Groucho Marx

“El dinero no da la felicidad, pero procura una sensación tan parecida, que necesita un especialista muy avanzado para verificar la diferencia”
Woody Allen

Written by dajoropo

28 noviembre, 2005 at 19:45

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