– Tras examinar completamente los resultados de sus análisis, creo poder realizar un diagnóstico fiable acerca de su urticaria.
– ¿Qué es lo que me ocurre doctor?
– Usted no defeca correctamente. No está cagando.
– ¿Cómo que no estoy cagando? Sin ir más lejos antes de venir aquí acabo de hacerlo en el baño de mi casa, lo recuerdo perfectamente porque ayer comí garbanzos, y ese olor se clava en la memoria…
– No me refiero a ese tipo de defecación, aunque también sea muy necesaria. Además de la defecación física de sustancias ingeridas existen otros tipos de defecaciones. Me refiero a la defecación espiritual.
– ¿Espiritual? Explíquese, le escucho con atención. — dijo mientras sacaba un chupa chups® del bolsillo.
– Hay algún residuo en su espíritu que no consigue expulsar. Algo a lo que le ha dado miles de vueltas, ha analizado y sopesado a conciencia, ha extraído toda la información que le podía ser útil de él, pero sin embargo sigue ahí, dentro de su espíritu sin dejar libre el sitio que ocupa.
– ¿Y cómo podría averiguar de qué se trata?
– Veamos. ¿Es usted nacionalista de algún tipo o está interesado por la denominación del lugar en el que vive?
– Antes nunca me había importado, pero desde hace unos meses sigo con interés las noticias sobre el tema.
– Bien, entonces ¿es aficionado a algún deporte en el cual su equipo o deportista favorito no consigue ninguna victoria últimamente? — Preguntó mientras tomaba notas en una hoja de papel.
– No en exceso, aunque tengo un chándal del Real Madrid y siempre veo la sección de deportes de Antena 3.
– ¿Se siente oprimido por la nueva ley antitabaco?
– Nunca he fumado, pero he discutido con mi entorno acerca de lo correcto o incorrecto de la ley.
– ¿Sigue algún tipo de religión, culto o fe?
– No uso desde los 4 años.
– ¿Ninguna? Pero… ¿se define agnóstico o ateo?
– Pues no lo sé.
– Podríamos estar delante de un caso de opinionismo frustrado.
– ¿A qué se debe doctor?
– Parece ser que usted intenta tener opinión al respecto de todo, definirse en todas las cuestiones que le atañen a usted, e incluso en aquellas que ni siquiera pasan cerca de usted. Necesita tener una opinión al respecto de casi todo y no se ha definido religiosamente, su cuerpo quiere liberarse de esa carga, de esa decisión no tomada. Necesita cagar esa decisión.
– Entonces, ¿debo decidir entre una religión, ser ateo o agnóstico?
– Lo de agnóstico no sé si tendría resultado, podría tomarse como una decisión fácil para no tener que situarse. Si quiere ser agnóstico, tendrá que hacerlo con sinceridad o puede que no le aliviase.
– Creo que aún así preferiría intentar ser agnóstico.
– De acuerdo. De momento voy a recetarle un ateismo no concluyente durante unas dos semanas, para que se vaya habituando a tener una opinión religiosa y no rechace el agnosticismo en un futuro, es un implante delicado. Vuelva pasadas esas dos semanas y empezaremos un tratamiento de agnosticismo gradual, con pequeñas dosis durante unos meses. Si todo va bien, en 4 o 5 meses podría ser completamente agnóstico.
– Y si mi espíritu rechazara el agnosticismo, ¿qué ocurriría?
– Siempre nos quedará el opio.
——
Escuchando: Eagle Eye Cherry – Save Tonight
“Existen dos clases de hombres: Aquellos que duermen y sueñan de noche y aquellos que sueñan despiertos y de día… esos son los peligrosos, porque no cederán hasta ver sus sueños convertidos en realidad”
Lawrence de Arabia