Érase una vez un sueño

7 Diciembre, 2007

Instrucciones para limpiarse los dientes

Archivado en: Zapatazos — dajoropo @ 15:17

Para no olvidar ninguna parte de la boca debemos empezar siempre por el mismo lado, y avanzar poco a poco de un extremo a otro. Es importante no mover el cepillo de dientes en horizontal, puesto que tan sólo repartiríamos la suciedad de un lado a otro. El movimiento debe ser el de un giro de muñeca, desde dentro hacia fuera. Tras repetir seis veces podremos avanzar hacia la siguiente parte de nuestra dentadura. Al acabar con la frontal, proseguiremos con la zona posterior y tras esto la mandíbula inferior. Ahora quedaría concluir con la limpieza de la cabeza de los dientes. Una vez finalizada la limpieza podemos proceder a una segunda limpieza añadiendo un poco de pasta de dientes, preferiblemente con flúor, a nuestro cepillo. Repetir tras cada comida.

Próxima entrega: Instrucciones para limpiarse la conciencia.

Oferta especial: Al comprar el segundo fascículo y mostrando su credencial de político corrupto, consiga de regalo el número tres: Instrucciones para la reconstrucción de principios a medida.

9 Noviembre, 2007

El olor dolor

Archivado en: Zapatazos — dajoropo @ 16:15

Nasus tenía una habilidad interesante que le hacía un tanto diferente de los demás, y es que nunca olvidaba un olor. Disponía de un olfato extraordinario, que le permitía saber quien había estado antes en la habitación, o averiguar al instante qué cocinaba la señora del quinto.

Pero no todo eran ventajas para Nasus, ademas de recordar con mas fuerza que el resto de la gente los olores, también le afectaban más a su estado de ánimo. Por ejemplo tenía un gran problema con el olor a violetas. Cuando niño vivía enamorado de su vecina Sofía. Nunca se atrevía a decirle nada, hasta que un día se decidió a declararse por fin. Él se acercó a un campo de violetas a recoger unas cuantas y así preparar un ramo para su amada. Fue a esperarla a la puerta de su casa, pero cuando ella llegó, se encontró con que andaba de la mano de otro chico. La sensación fue horrible, y quedó a partir de entonces ligada al olor de las violetas.

Como este, muchos otros sentimientos se iban acumulando en su memoria olfativa, y Nasus empezó a preocuparse por su “habilidad”, así que acudió a un doctor para intentar comprender más su problema.

“Nuestro sentido del olfato es unas 10.000 veces más sensible que cualquier otro de nuestros sentidos” - comenzó diciendo el doctor - “ya que el resto de sentidos tienen que viajar por el cuerpo y la espina dorsal antes de llegar al cerebro, mientras que el olfato accede directamente. Las neuronas receptoras del olfato envían la información a los bulbos olfativos, que se encuentran detrás de la nariz, los cuales poseen receptores sensoriales que, en realidad, son parte del cerebro. Una vez en el cerebro, el mensaje se envía a la neo corteza donde se modifican los pensamientos conscientes y también a los centros mas primitivos del cerebro donde se estimulan las emociones y memorias, las llamadas estructuras del sistema límbico.”

El sistema límbico, ese era su problema, parecía que el suyo era demasiado sensible, y nunca olvidaba. Allí se habían incrustado todos los recuerdos amargos, entre ellos el que venía con el olor a violetas. El doctor no pudo hacer nada por él, así que Nasus intentó evitar todos los olores que le recordaran algún momento doloroso del pasado. Los llamaba olor-dolor.

Durante un tiempo Nasus consiguió sortear una gran cantidad de recuerdos negativos, pero cada vez era mas complicado. Si tenia una fuerte discusión en una habitación, se creaba un nuevo olor-dolor y tenía que cambiar el ambientador que usaba en ella, al menos durante un tiempo. Incluso tuvo que pedir a las limpiadoras del edificio que cambiasen de lejía a la hora de fregar el suelo, porque no podía evitar recordar el día en que su gato cayó por el hueco de la escalera desde el séptimo piso.

Pero todo esto no parecía nada en comparación con el esfuerzo que tenia que hacer con las mujeres. Cada vez que una le dejaba, cada vez que una relación acababa, tenia que cambiarlo todo. Cualquier olor de la casa le recordaba los momentos felices que había vivido, así que cambiaba de detergente, de ambientador, de plantas y sobre todo de champú.

“Malditos champús unisex” solía repetirse. Si había algo que no soportaba, era usar la misma marca de champú que había utilizado alguna de sus ex, le obligaba a llevar continuamente su olor con él. Como si estuviera constantemente a su lado, pero claro, sin estar. Así que buscar un nuevo champú fue convirtiéndose poco a poco en un ritual, o más bien una tradición cada vez que acababa una relación.

Pasaron los años y Nasus cayó dentro de una profunda crisis. Salía con un chica, pero realmente no la quería. Cada día cuando se levantaba se forzaba a seguir con ella, y eso hacia que a veces ni la soportara. Cada día iba a peor. Pero Nasus no quería dejarla bajo ningún concepto porque temía afrontar el futuro si la dejaba. Y es que ya había probado todas las marcas de champú que conocía.

Escuchando: Mando Diao – Song for Aberdeen

25 Marzo, 2007

Juan sin olvido

Archivado en: Zapatazos — dajoropo @ 10:06

Era el día de su cumpleaños y Juan estaba a punto de soplar las velas. Es cierto que no era muy dado a creer en ese tipo de tradiciones, pero ¿por qué no? En ese mismo instante decidió que este año si que pediría un deseo de verdad. Lo pensó y sopló con energía las velas.

El salón estaba lleno de cajas vacías, había platos con algún resto de comida sobre las mesas y alguna botella abierta que ya nadie terminaría. No quedaba ni un alma en la casa, todos se habían ido y era hora de dormir.

Juan estaba cansado. Después del largo día y de la fiesta de cumpleaños junto con su organización pensó que caería rendido en la cama. Al entrar en el dormitorio, sobre la mesita de noche, vio el reloj de Sara. No sabía que estaba todavía allí, y de repente se sintió fatal. Comenzó a recordar como ella le había dejado apenas un día antes de su cumpleaños. Cómo lo hizo y como estuvo a punto de no celebrarlo. Horrible.

Ya dentro de la cama no podía dormir. No hacía más que recordarla, le daba vueltas a todo lo que le pasó con Sara. ¿Qué había hecho él? ¿Acaso se merecía ese trato? Recordaba lo bueno que vivió con ella, pero también lo malo, lo recordaba todo.

Las horas pasaban y no hacía más que dar vueltas en la cama. Probó a hacer ejercicio y volver a la cama. Se levantó para beber agua o ir al baño cientos de veces. Probó a leer, pero no se la podía quitar de la cabeza.

Pensar en otra cosa tampoco le ayudaba, porque casi todo lo que pensaba le terminaba llevando a Sara. Parecía como si todo estuviese conectado con ella. Hasta contar ovejas le recordaba la granja que visitó el año pasado con Sara.

Incluso sus recuerdos más lejanos no servían, siempre terminaban llevándole a una época más reciente donde aparecía ella. Daba igual qué recordase, podía pensar en cosas que le ocurrieron en su niñez con una precisión desconcertante y, sin embargo, enlazando un pensamiento con otro siempre llegaba a Sara.

Después de pasar varias noches en vela, Juan estaba fatal. Con ojeras y liado en una manta recibió a su amigo Pedro. Tenía que hablar con alguien y Pedro era su mejor amigo.

- Por muy difícil que te parezca, no es imposible, todos hemos pasado situaciones de estas alguna vez, y todos hemos seguido adelante. – decía Pedro sin saber muy bien qué decir.
- Ya lo sé, pero es que no consigo pensar en otra cosa, creo que me estoy volviendo loco.
- Tienes que tratar de olvidar a Sara, empezar de nuevo. Tal vez todavía sea pronto para pensar en otra mujer, pero está claro que tienes que olvidarla como sea. Cambiar el chip.
- Bueno, hay una cosa que no te he dicho, y aunque parezca un poco estúpida, ya no sé que pensar.
- Cuéntamelo, sabes que a mí me lo puedes contar todo.
- ¿No te reirás?
- Seguro que no.
- ¿Recuerdas cuando soplé las velas el día de mi cumpleaños?
- Sí.
- ¿Conoces la tradición típica de pedir un deseo al soplar?
- Sí – respondió Pedro casi preguntando.
- ¿Sabes que pedí?
- No. Pero de eso se trata, el deseo es un secreto, ¿no? – Pedro esbozó una leve sonrisa sin saber a dónde trataba de llevarlo Juan.
- Pues resulta que pedí no olvidar.
- ¿No olvidar?… pero… ¿Nada? Precisamente ahora necesitamos que lo hagas para poder seguir adelante… – Pedro se quedó pensando unos minutos – Un momento… cuando tú pediste el deseo…. ¡Sara ya te había dejado! Fue justo antes de tu cumpleaños ¿Qué sentido tiene? No lo entiendo, ¿Por qué lo hiciste?
- Pues… porque no quiero olvidarla.

6 Enero, 2007

Día de reyes

Archivado en: Zapatazos — dajoropo @ 2:22

– Mamá, ¿Para qué se inventó la risa?
– Para transmitir la felicidad.
– Entonces… ¿Para qué se inventó el llanto?
– Pues para transmitir la felicidad.

2 Diciembre, 2006

Caminos

Archivado en: Zapatazos — dajoropo @ 18:56

“Para llegar al punto más lejano del oeste, tan sólo tienes que dar un paso hacia este”

17 Noviembre, 2006

Canta

Archivado en: Zapatazos — dajoropo @ 20:25

Cuando cantas mientras escuchas la radio lo suficientemente alta, tu cerebro escucha dos voces al mismo tiempo, la del cantante y la tuya, en mi caso esta última, horrible. Ante estas dos voces el cerebro, o al menos el mio, elige escuchar a sólo una de ellas, por lo general la que suena mejor, por lo general la del cantante. Así soy feliz berreando en el coche mientras conduzco, el sonido es horrible pero yo creo que canto bien.

Podría ser como ponerme ante el espejo con una cartulina con una foto del cuerpo de Brad Pitt por delante de mi cuerpo, y aunque parece muy burdo, seguramente también me haría feliz.

Pon la música a todo volumen y canta, porque la vida no puede ser maravillosa, ES maravillosa. Hoy es viernes y ha salido el Sol.

7 Noviembre, 2006

Tormenta

Archivado en: Zapatazos — dajoropo @ 21:10

– Hoy hace un día bien feo, el cielo está muy oscuro. Parecería el fin del mundo.
– Aunque llueva, truene y parezca el fin del mundo, ¿Sabes quién está detrás de ese cielo tan oscuro?
– ¿Quién?
– El Sol.
– No lo parece.
– Pero está ahí, como cuando una persona nos deja, su Sol sigue estando en alguna parte, tras las nubes. Únicamente es cuestión de tiempo que vuelva a salir.
– Eso es maravilloso.

Y entonces la rosa mostró su mejor sonrisa antes de que el jardinero la cortase del rosal.

Escuchando: Marlango – Shake the Moon

“Dios creó el mundo en 7 días, después la música le dio sentido a todo”

1 Octubre, 2006

Visita al doctor

Archivado en: Zapatazos — dajoropo @ 14:18

– Tras examinar completamente los resultados de sus análisis, creo poder realizar un diagnóstico fiable acerca de su urticaria.

– ¿Qué es lo que me ocurre doctor?

– Usted no defeca correctamente. No está cagando.

– ¿Cómo que no estoy cagando? Sin ir más lejos antes de venir aquí acabo de hacerlo en el baño de mi casa, lo recuerdo perfectamente porque ayer comí garbanzos, y ese olor se clava en la memoria…

– No me refiero a ese tipo de defecación, aunque también sea muy necesaria. Además de la defecación física de sustancias ingeridas existen otros tipos de defecaciones. Me refiero a la defecación espiritual.

– ¿Espiritual? Explíquese, le escucho con atención. — dijo mientras sacaba un chupa chups® del bolsillo.

– Hay algún residuo en su espíritu que no consigue expulsar. Algo a lo que le ha dado miles de vueltas, ha analizado y sopesado a conciencia, ha extraído toda la información que le podía ser útil de él, pero sin embargo sigue ahí, dentro de su espíritu sin dejar libre el sitio que ocupa.

– ¿Y cómo podría averiguar de qué se trata?

– Veamos. ¿Es usted nacionalista de algún tipo o está interesado por la denominación del lugar en el que vive?

– Antes nunca me había importado, pero desde hace unos meses sigo con interés las noticias sobre el tema.

– Bien, entonces ¿es aficionado a algún deporte en el cual su equipo o deportista favorito no consigue ninguna victoria últimamente? — Preguntó mientras tomaba notas en una hoja de papel.

– No en exceso, aunque tengo un chándal del Real Madrid y siempre veo la sección de deportes de Antena 3.

– ¿Se siente oprimido por la nueva ley antitabaco?

– Nunca he fumado, pero he discutido con mi entorno acerca de lo correcto o incorrecto de la ley.

– ¿Sigue algún tipo de religión, culto o fe?

– No uso desde los 4 años.

– ¿Ninguna? Pero… ¿se define agnóstico o ateo?

– Pues no lo sé.

– Podríamos estar delante de un caso de opinionismo frustrado.

– ¿A qué se debe doctor?

– Parece ser que usted intenta tener opinión al respecto de todo, definirse en todas las cuestiones que le atañen a usted, e incluso en aquellas que ni siquiera pasan cerca de usted. Necesita tener una opinión al respecto de casi todo y no se ha definido religiosamente, su cuerpo quiere liberarse de esa carga, de esa decisión no tomada. Necesita cagar esa decisión.

– Entonces, ¿debo decidir entre una religión, ser ateo o agnóstico?

– Lo de agnóstico no sé si tendría resultado, podría tomarse como una decisión fácil para no tener que situarse. Si quiere ser agnóstico, tendrá que hacerlo con sinceridad o puede que no le aliviase.

– Creo que aún así preferiría intentar ser agnóstico.

– De acuerdo. De momento voy a recetarle un ateismo no concluyente durante unas dos semanas, para que se vaya habituando a tener una opinión religiosa y no rechace el agnosticismo en un futuro, es un implante delicado. Vuelva pasadas esas dos semanas y empezaremos un tratamiento de agnosticismo gradual, con pequeñas dosis durante unos meses. Si todo va bien, en 4 o 5 meses podría ser completamente agnóstico.

– Y si mi espíritu rechazara el agnosticismo, ¿qué ocurriría?

– Siempre nos quedará el opio.

——

Escuchando: Eagle Eye Cherry – Save Tonight

“Existen dos clases de hombres: Aquellos que duermen y sueñan de noche y aquellos que sueñan despiertos y de día… esos son los peligrosos, porque no cederán hasta ver sus sueños convertidos en realidad”
Lawrence de Arabia

14 Agosto, 2006

Expectativas

Archivado en: Zapatazos — dajoropo @ 20:12

– Maestro, ayer fui al lago a alimentar a un pato, y me picó en la mano. ¿Por qué lo hizo?
– ¿Por qué creías que no lo iba a hacer?
– Pues porque yo iba a alimentarlo, supuse que no me haría daño. Pensaba que lo que haría sería comer felizmente de mi mano.
– ¿Pensabas que lo haría o querías que lo hiciese?
– Supongo que ambas cosas.
– ¿Pero acaso no son diferentes?
– Sí lo son. Una cosa es la expectativa basada en lo ocurrido, en el conocimiento, y otra muy diferente es el deseo de que algo ocurra, que no tiene por qué basarse en nada.
– ¿Habías alimentado alguna vez a un pato con la mano, o lo habías visto hacer?
– Nunca.
– ¿Entonces por qué esperabas que comiera felizmente de tu mano sin hacerte daño?
– Supongo que porque era lo que yo quería que ocurriera. Creé expectativas en base a algo que yo deseaba, y no en base a mi conocimiento de las circunstancias. ¿Acaso lo que deseamos tuerce el rumbo de nuestras expectativas?
– En ese caso deberías tener sólo en cuenta a tus expectativas, nunca a tu deseo.
– Pero dejaría de hacer lo que realmente deseo, todos mis objetivos serían alcanzables, pero vacíos. No existiría la decepción por no conseguir lo deseado, pero sin deseo, la decepción sería aún mayor.
– De nuevo el conocimiento ha nacido en ti mismo. Debes mantener un equilibrio entre ambas. Basarte en lo que sabes y tú deseo para crear tus expectativas, y cuando estas te lleven hacia la decepción, aceptarla. Aceptando con ello el conocimiento extraído de esa decepción y disminuyendo el riesgo de decepción para la próxima vez.
– Gracias Maestro.
– Gracias a ti.

Escuchando: Damien Rice –- The Blower’s Daughter (Es que acabo de ver Closer ; )

El sábado hubo lluvia de estrellas

15 Junio, 2006

Corría libre

Archivado en: Zapatazos — dajoropo @ 1:11

Corría sin saber por qué lo hacía. Apenas veía quién había detrás, pero no importaba, tan sólo corría. Los otros miraban desde las cafeterías, desde dentro de los coches, desde las oficinas e incluso desde las escuelas, pero sin embargo, seguía corriendo, tan sólo porque así tenía la sensación de pensar que era libre. No corría porque tuviese algún motivo, ni porque hubiese cometido alguna mala acción que provocase su huida, corría porque había decidido hacerlo. Era su decisión, y nadie podría decirle lo contrario, así que seguiría haciéndolo mientras fuese feliz por ello. Convencer al mundo para que hicieran lo mismo no era prioritario, podría tenerse en cuenta en el futuro, pero ahora lo importante era seguir corriendo, y bailando, para seguir siendo libre, para así alejar a la muerte.

Experimento sociológico: ¿Podríais decirme en los comentarios quién creéis que corría?
Escuchando: Corinne Bailey Rae – Like a Star

“”Mira hacia atrás y ríete de los peligros pasados. Mira hacia adelante y ríete de los peligros por venir. Porque si logras que pasen sin tumbarte, verás que no eran tan fieros. Y si te tumban definitivamente, estarás descansando y no habrá ya peligro que pueda inquietarte. Ríete de los peligros. Lo más que pueden hacer es matarte, pero nunca podrán quitarte el gustazo de morir sonriendo.””

Jesús Quintero, – El Loco de la Colina

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