Ser especial
Todo el mundo quiere de algún modo ser especial. Si no para toda la humanidad, al menos para alguien en concreto. Ser especial o diferente para alguien es lo mismo que importarle a ese alguien. No es nada malo querer serlo, es natural querer importar a la gente que te importa, y por qué no, importar a la gente que no te importa. De algún modo buscamos crear nuestra singularidad, nuestra forma única y exclusiva de ser y de vivir.
Siempre están las tribus sociales y urbanas. La sensación de protección que proporciona pertenecer a un grupo, o a un colectivo que te represente (aunque uno quiera ser una persona independiente, ya puede entrar dentro del grupo de las personas independientes…). Todo esto forma parte básica del ser humano, el huir de la separatidad (sensación de separación). Pero aún así, dentro de este grupo querremos ser algo singular, algo único.
La singularidad se puede buscar de muchas formas, y una de ellas es no vivir donde has nacido. Tan simple, pero real. El simple acto de ir a vivir a otro sitio, te confiere por encima del resto de habitantes autóctonos bastantes puntos en este marcador de singularidad del que estamos hablando.
Si eres de otro sitio, ante todo te estas enfrentando a un ambiente diferente, puede que a una cultura distinta, en definitiva, a una forma de vivir, que no tiene por qué ser parecida a la tuya. Un idioma distinto, cultura distinta, vivir a gran distancia de la gente que quieres en tu lugar de origen… Un sin fin de razones para ser singular en tu entorno.
Lo he notado a lo largo de los intercambios que he vivido. En tu ciudad natal eres una persona más que ha nacido y crecido con el resto, serás lo singular que hayas conseguido ser, serás lo normal que hayas querido ser, pero como todos los demás, eres de allí, y siempre lo has sido. Y puede que eso no te guste.
No digo que esto sea necesario, ni que todo el mundo se vaya a vivir fuera por esto, y sobre todo me refiero a estancias en el extranjero, que es donde más se nota este efecto. No es lo mismo uno de Cádiz en Santiago de Compostela (que ya tiene lo suyo) que un médico judío de Nueva York en Alaska.
Pero pensando un poco creo que cuando uno viaja a otro sitio a vivir, tal vez esté en el fondo (aunque sólo sea un poco) buscando ser más especial de lo que lo es en el lugar que lleva viviendo toda su vida, el que lo ha visto nacer, crecer, y convertirse en lo que es.
Escuchando: Morcheeba - Antidote


