Érase una vez un sueño

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Ficción

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No sé si es que veo demasiada ficción y se me está atrofiando el cerebro en consecuencia, pero en cuanto leí sobre el avión desparecido en el océano, lo primero que pensé fue “Lost”. Luego me dije que era un poco de mal gusto, que había muerto gente, y esas cosas. Pero claro, ahora leo que una mujer que perdió el avión muere a las dos semanas debido a un accidente de tráfico, y lo primero que me viene a la cabeza es “Destino final”…

¿Qué más puede ocurrir en esta historia? ¿No me estará afectando demasiado ver tanta ficción? No lo sé, pero me voy a poner una peli…

Escrito por dajoropo

13 junio, 2009 a 10:50

Escrito en Lo que une un día con otro

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Serious Guide

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Hoy he decidido utilizar este blog para lo que han sido concebidos sin ningún lugar a dudas todos los blogs, para mirarse el pito y dejar constancia de ello. Si lo piensa uno, a lo largo de la historia ha habido infinidad de hombres que se paraban constantemente a mirarse el pito, pero no podían dejar constancia de ello. Afortunadamente ahora los tiempos han cambiado.

Me ha hecho mucha ilusión estas vacaciones de Semana Santa, Pascua o como se le quiera llamar, encontrar entre la correspondencia, que mi madre sin ningún afán de cotilleo ya había abierto, una guía en francés de Andalucía. Parece raro tener una guía en francés, pero la he puesto en la estantería junto a la de París en inglés y a la de México en español. Tal vez la siguiente sea una guía de Suiza en alemán. Pour quoi pas?

Todo comenzó cuando la fundadora de Serous Guide contactó conmigo para contarme su proyecto, una guía de viajes de nueva generación que se apoya en lo que se cuenta en la misma web de la guía. Habían encontrado información en este, nuestro blog, sobre Exploramas, empresa que se dedica a organizar actividades como barranquismo, espeleología, etc.

Tras enviar a una persona para que viajara por andalucía querían pedirme permiso para mencionar el blog en la lista de bloggers colaboradores. Yo por supuesto les dí permiso (me río yo de Narciso), pero no sabía que casi un año después enviarían una copia dedicada a casa, cuando la abrí me sentí como un fan de Bisbal o algo peor, como una fan de Bisbal.

Exceptuando el pequeño detalle de que han puesto “Dajoporo” en vez de “Dajoropo”, la guía está muy bien. Le he estado echando un ojo, y la verdad es que puede que algún día haga un viajecito por la Andalucía que todavía no conozco (que es bastante grande) con una guía en francés, mi cámara al hombro y mis pintillas de guiri de siempre. ¿Debería ponerme sandalias con calcetines blancos para completar?

Escrito por dajoropo

16 abril, 2009 a 20:26

War, war never changes…

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El sábado estuve en una guerra (¿parezco duro al escribir esto?) de almohadas (ya no, ¿verdad?). La organizaba MadridMobs en la plaza Salvador Dalí, y las normas eran: esconder la almohada hasta las 18:08, entonces atacar a todo aquel que llevase una almohada.

Al principio fui sólo a tomar fotos, pero al final no pude resistir entrar al combate con una almohada prestada…



Guerra de almohadas @ picasa

En fin, muy buen rollo y mucha descarga de tensiones, y lo mejor de todo, ¡sin ningún herido!

A la próxima voy en pijama…

Escrito por dajoropo

16 febrero, 2009 a 21:49

Mientras lees estas líneas…

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Antes de escribir estas líneas estaba tendiendo la ropa que se había lavado mientras me duchaba, escuchando Vetusta Morla en el portátil mientras el horno se calienta para hacer una pizza y me descargo el último capítulo de la última serie que será lo próximo que veré. Muchas cosas ocurriendo al mismo tiempo.

En el trabajo desde hace cerca de un mes tengo dos monitores para ejecutar las mil tareas simultáneas con las que cargo al ordenador. Voy al trabajo en autobús, sentado a veces, mientras leo un libro. Ordeno mi cuarto poniendo un documental en el portátil que oigo de fondo y al que de vez en cuando le echo un ojo. La pizza se me está quemando mientras escribo esto.

Prácticamente nunca ceno sin hacer nada más. Si ceno con alguien hay conversación, pero las veces que ceno sólo, pongo algo en el ordenador. Nada de tele, todos contenidos seleccionados, que siempre requieren más atención. Últimamente me he dado cuenta de que hay cosas que si las hago en exclusividad, tengo la sensación de que estoy perdiendo el tiempo.

La pregunta que me asalta es ¿Qué hago realmente? ¿Acaso poner un poquito en cada cosa se puede equiparar con ponerlo todo en algo? ¿Es equiparable? ¿Me podré comer la pizza o se habrá quemado ya? Necesito un poco del lujo de salir a andar sin ir a ninguna parte.

La real academia de la lengua ha propuesto sustituir la expresión “Tiene menos valor que el papel de fumar” por la más moderna y clara “tiene menos valor que la lista de amigos en facebook”.

Escrito por dajoropo

5 diciembre, 2008 a 23:15

Escrito en Reflexiones

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El karma del Actimel

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Cómo el día de mi cumpleaños lo iba a pasar en Suiza y además caía en lunes, decidí hacer una fiestecilla el sábado anterior. Hay un grupo considerable de malacitanos en los madriles, así que mi piso iba a vivir mi primera fiesta en estas tierras.

Invitaría a unos ocho, algo íntimo que se diría, hasta que nuestro querido señor O (intentaré conservar su anonimato) me preguntó si podía traer un par de personas. Accedí de inmediato sin imaginarme que el señor O no sabe contar, y que un par pueden ser ocho o más personas. Simplemente tenemos diferentes conceptos en la aritmética básica.

No he descrito mi piso, pero es un tanto peculiar. Es antiguo, enorme y vivimos once personas, pero casi no me encuentro con nadie. Algunas habitaciones son más grandes que los mini pisos aquellos de la ministra y la gente hace vida en el cuarto. Más que piso parece un hostal.

Pese a su tamaño el piso no tiene un gran salón y la cocina no es para tirar cohetes. Todo lo que pudo ser convertido en dormitorio, fue convertido en pro de los beneficios del propietario, que tiene que estar de vacaciones todo el año a nuestra costa.

Volviendo al tema de la fiesta. Éramos muchos más de los que esperaba, y además no había comprado bebidas suficientes. Mi intento de mojito pese al cariño que le pusieron los creadores, no aguantó para que algunos invitados pudieran probarlo.

Pasaban las horas y ya no quedaba cerveza. Había gente que había traído bebidas, pero sin refresco. Junta un grupo de personas un sábado por la noche en una cocina con ron y diles que sólo cojan cosas de tu estante de la nevera, a ver que pasa.

Vi un zumo, oí hablar de una Coca Cola®, que por supuesto que yo no tenía y ya era más que consciente de que no controlaba aquello. Se acabaron las bebidas y nos marchamos a algún local de Malasaña con nombre de transporte marítimo.

Hasta aquí todo bien. Al día siguiente amanecí a las mil y me tomé una ducha matutina a las cuatro de la tarde. Poco después, el compañero de piso de Chipre toca en mi puerta para preguntarme si he visto su reloj en el cuarto de baño. Parece que alguien lo había cogido.

Mal rollo generalizado en la casa, nadie sabe nada del reloj. La casera dice que si se entera de quién ha sido lo echa. Todavía faltaba por preguntar a gente que no estaba en casa aunque el afectado daba la cosa ya por perdida.

Pensando en el karma y esas cosas que dice Earl, me da por decir “a ver si alguien, enfadado por la fiesta de ayer, ha pensado que el reloj era mío y en venganza se lo ha llevado”. Por otro lado pensaba en lo infantil que sería.

Pese a que lo dije por decir, nuestro amigo sin reloj, respondió que la compañera de piso argentina estaba bastante enfadada por la mañana dado que algún energúmeno se había bebido su Coca Cola®. Todo encajaba en mi puzzle mental, así que bajé al chino de turno a suplir la Coca Cola® y el zumo sustraídos, creyendo que con ello recuperaba el estado original de las cosas, y que el karma actuaría en consecuencia trayendo de vuelta el reloj de mi compañero de piso.

Al día siguiente me fui a Suiza, así que estaría cuatro días sin saber cómo continuaba esta interesante historia. Llegué el jueves. El reloj no había aparecido ni lo ha hecho todavía y la compañera argentina pese a mis disculpas muestra un carácter opuesto a lo gentil. Algo fallaba. Yo había repuesto lo hurtado, ergo el karma era un fraude.

Un par de días después, uno de los hombres mayores que viven en el piso me comentó en la cocina si se había resuelto lo de las cosas que faltaban, a lo que yo le conté el resumen de todo esto, y que si le faltaba algo que me lo dijera, que lo repondría.

– Pues a mi me faltan dos yogures
– ¿Dos yogures? Pero no creo que nadie vaya a coger dos yogures a las 3 de la mañana… de todas formas si quiere se los compro
– No, no, no, da igual, si tampoco es molestia. Son sólo dos yogures.

Yo pensaba que el tipo quería que le supliera aprovechando la coyuntura.

Otro día después me encuentro con algunos de los participantes de la fiesta y cuento toda esta larga historia, y mi desilusión ante el karma. Tras esto no puedo escuchar nada más que:

– ¡Ostia!, ¿a que no sabes lo que me contó el señor O sobre la fiesta?
– ¿Qué?
– Que fíjate tú si estaría borracho, que me dijo que hasta bebió Actimel® con ron…

Yo ya no sabía qué sería lo siguiente. Resulta que impulsado por el señor J (del que mantendremos también su anonimato) bebió esta curiosa mezcla en vista de la escasez de refrescos. Y lo peor de todo es que me luego me dice que estaba bueno y todo.

¿Debería comprar los Actimeles® para reestablecer el equilibrio cósmico?

Escrito por dajoropo

28 enero, 2008 a 12:00

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Llegada a Paris

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Pues la verdad es que no he sido consciente de que estaba en Paris hasta que he llegado. Parece una tonteria, pero tal vez lo sea. Ruben me recogio ayer en el aeropuerto y ya estoy instalado en su mini piso, pero que para mi gusto esta muy apañao (he tenido que mirar la tabla ASCII para poner esa ‘ñ’, espero que la sepais apreciar). Despues fuimos a comer sushi a un japones muy chulo. Si alguien me pregunta ahora mismo por la comida francesa, dire que se basa en el pescado crudo, salsa picante y que se come con palillos.

La verdad es que Ruben tiene en mente un monton de cosas, viajes y noches de poker. Esta noche vamos a comer a un restaurante donde los camareros son ciegos y las luces estan apagadas. Veremos si no le meto el tenedor a nadie en el ojo. Hay un plato sorpresa que puede ser cualquier cosa a adivinar (puedes decirles una lista de alimentos que no quieres antes, no vaya a ser que te de un ataque alergico in situ), y para ir al baño tienes que llamar al camarero para que te lleve de la manita. En el servicio hay luz, no hace falta que te aguanten la colita. Y el sabado vamos a una fiesta de cumpleaños a la Bretagne, llevare mi diccionario aunque no se hasta que copa sere capaz de leerlo…

Por si no lo habeis notado, escribo desde un pinche teclado franchute, asi que no vereis una tilde en un tiempo, y la verdad es que me cansa escribir aqui: la ‘a’ esta donde la ‘q’, la ‘z’ donde la ‘w’, y un sin fin de cambios de teclas mas que me hacen retroceder cada tres palabras escritas. Tambien me acabo de dar cuenta de que olvide el cable de la camara, asi que a ver como pongo fotos. Creo que casi mejor me pongo a hacer señales de humo…

Y el lunes comienzo las clases, a ver que tal. Tengo miedo de que me pongan en un nivel demasiado avanzado, bueno, para que engañarnos, tengo miedo de cualquier nivel que exija saber algo mas que ‘bonjour’ e insultos. Aunque siempre podre poner cara de pena o llevar una tortilla de patatas a clase. Ya os contare si ha funcionado.

Escrito por dajoropo

28 septiembre, 2007 a 13:39

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Síndrome de Peter Pan

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¿Pero qué hacer con Wendy en su delicado estado de salud?
- Bajémosla a la casa -Propuso Rizos.
- Sí -dijo Presuntuoso-, eso es lo que se hace con las damas.
- No, no -dijo Peter-, no hay que tocarla. No sería lo bastante respetuoso.
- Eso -dijo Presuntuoso-, es lo que yo pensaba.
- Pero si se queda ahí tumbada -dijo Lelo-, se morirá.
- Sí, se morirá -admitió Presuntuoso-, pero no se puede hacer otra cosa.
- Sí, sí se puede -exclamó Peter-. Construyamos una casita a su alrededor.
Todos se quedaron encantados

En serio, no se queden con la versión de Disney, ni siquiera con Hook, hay que leer la novela.

Escrito por dajoropo

11 septiembre, 2007 a 18:00

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Holanda

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El Comodoro Ferld nos acogió una vez más en una de sus nuevas aventuras en el extranjero. Llegábamos en tres tiempos, teníamos alojamiento en La Haya y muchas cosas que hacer en Ámsterdam. La cosa prometía.

Comenzamos con pastelitos mágicos y con fiesta en casa del anfitrión. Luego vinieron visitas al museo de Heineken (único museo visitado…), viajes en esas bicicletas para dos personas tan molonas que siempre has pensado en si existen de verdad y consiguientes caídas con ellas.

Descarga masiva de canciones chungas que formaron la banda sonora del viaje y estupefacción ante un robo de bici. Se cree que Big Daddy movió los hilos aunque sabemos que es intocable. También se descubrió la cantidad de idiomas en los que está cantado el Hakuna Matata y ahora Bibi es nuestra nueva musa.

Calor, lago nudista y playa allí donde esperábamos llevar siempre abrigo. Búsqueda de prendas de color naranja para el tan esperado día de la reina y curiosidad ante barrios de cierto color rojizo donde hay escaparates con simpáticas señoritas, donde las luces de neón son una constante.

Ya hablaremos de los mágicos champiñones, pero tras esto ya nunca veré el color naranja de la misma forma.

“I’m a chungo boy, in a chungo world…”

Escrito por dajoropo

5 mayo, 2007 a 20:41

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No dejes para mañana

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¿No os ha pasado a veces que os sentís totalmente identificado con algún personaje de ficción? O si no al menos parcialmente. A mi me ocurre mucho con Felipe, el amigo de Mafalda. Ese al que le salen dos piños de la boca y que es bastante vago.

Felipe está prácticamente todo el día soñando con mundos de fantasía, con el Llanero Solitario por ejemplo. Siempre está fuera del mundo real (creo que no hace falta que hable mucho sobre esta faceta mía), y cada vez que planea algo, como buen vago que es, siempre lo deja para el día siguiente. Resumiendo, nunca lo hace.

Cómo él yo también tenía dos dientes apuntando a Roma, pero unos años de sufrimiento de visitas al odontólogo y tres aparatos los hicieron volver a su sitio, al menos a ellos dos. Y es que cuando pequeño le tenía pánico al dentista porque me regañaba, ahora de mayor porque cada vez que voy me vacía la cartera. Creo que sólo los abogados y los inspectores de hacienda causan más miedo que los dentistas.

Volviendo a las similitudes, yo siempre estoy planeando cosas que quiero hacer: “Cuando termine los exámenes me pongo a correr todos los días…” y cosas por el estilo. A veces lo hago, pero no consigo crearme el hábito que me gustaría tener.

Leí en ESDLV que para conseguir adquirir un hábito tienes que realizarlo durante un tiempo determinado, creo que eran alrededor de dos meses. Yo siempre caigo antes, aunque claro, los “malos hábitos” se meten en nuestra vida casi sin darnos cuenta. Léase malos hábitos por vicios.

Yo ahora ando diciéndome: “cuando termines con la baja, a darle caña al proyecto, hacer deporte, comer mejor, ¿por qué no haces yoga de nuevo?, ¿y la guitarra?…” No hace falta que os diga lo que me temo que va a ocurrir con todas estas buenas intenciones. Salir de la baja para mí será como un fin de año de un fumador. Empezaré con muchas fuerzas, pero a ver si consigo entrar en el tanto por ciento triunfador.

Pero para hacerle caso a mi amigo Albert, voy a hacer algo distinto para intentar que no pase lo mismo de siempre. Voy a escribir en el calendario, bien grande y visible cada día, qué he hecho de mis propósitos. Así cada vez que lo mire sabré en qué estoy fallando y me entrará el remordimiento, a ver si así me espabilo.

Pero bueno, quería aprovechar esta parida mental para preguntaros por los personajes con los que os sentís identificados. No tienen por qué ser de Mafalda (sí Roberto, valen Batman y BlueBeatle), así que ¿a quién crees que te pareces?

FelipeAfronta

Escrito por dajoropo

22 abril, 2007 a 18:43

Escrito en Reflexiones

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Estornudo

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En el año 400 a.C. el general Jenofonte pronunció un largo discurso a sus soldados, animándoles a seguirle para combatir por la libertad contra los Persas. Habló durante una hora hasta que un soldado interrumpió su discurso con un estornudo. Por aquel entonces (al igual que en la actualidad en Hungría y Eslovenia) se pensaba que el estornudo era una señal divina que afirmaba lo dicho con anterioridad. Todos marcharon a la guerra. Tal vez por el discurso, tal vez por un estornudo. Quién sabe.

El invierno me ha traído un resfriado de estos tan típicos en mí, y es que me paso buena parte del año estornudando, ¿debería comenzar a mentir más a menudo para que Dios no me enviase esas confirmaciones?

Científicamente podría ser porque tengo que fortalecer mis defensas o porque soy alérgico al polvo (al de la suciedad, no a ese que estáis pensando todos…), pero la cuestión es que me paso buena parte del año estornudando, no como en Finlandia, donde iba todas las semanas a la sauna.

La vida estresante es lo que tiene, me he dado cuenta de que he dejado de hacer el poco deporte que hacía, por falta de tiempo. Casi no veo películas y ahora que conduzco en vez de usar transporte público, tampoco leo nada. Por supuesto no toco la guitarra, no hago fotos y el único hobby que me permito es escribir por aquí, mucho más barato que un psicoanalista, donde va a parar.

Siempre piensas que ya tendrás tiempo para hacer todas esas cosas cuando termines las actuales. Siempre me repito que no es verdad, que las irás posponiendo hasta que nunca las realices o un día cambies radicalmente como Kevin Spacey en American Beauty. Nunca termino de aplicarme mi propio cuento. Lo pienso, lo hago y vuelvo a un estado parecido al anterior. Vamos, una caca.

Lo primero es pensar que hay algo fuera, algo que te induce a terminar agobiándote otra vez, a no tener tiempo, algo que no eres tú. Claro, lo primero es echarle la culpa al mundo, que para eso está, ¿no? Que nosotros somos santos y el mundo nunca se queja, bueno, a veces sí, pero basta con no escuchar.

Lo mejor, no agobiarse. No hay tanta prisa por vivirlo todo ahora, be water my friend y esas cosas, acaricia los pequeños placeres, aliviánate, mira el mundo desde unos ojos bellos y será bello, y lo más importante, escoge de cada cosa lo que te gusta, de cada momento y de cada canción, pero no dejes que se te olvide.

Y para empezar a escoger lo que me gusta de cada cosa: en India y Pakistán se cree que cuando se estornuda es porque se recuerda o se es recordado por alguien querido.

“Momo, te necesito para luchar contra los hombres grises y recuperar mi tiempo”

Escrito por dajoropo

26 noviembre, 2006 a 16:11

Escrito en Reflexiones

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