Érase una vez un sueño

Cambios, cambios

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Llega el tiempo del calor, y de las ganas de ir a la playa. Las chicas enseñan esas piernas que han tenido ocultas durante todo el invierno y sudas tanto en el coche durante el trayecto a Málaga, que al llegar a la universidad casi necesitas otra ducha. El aire acondicionado de la facultad está roto y encima en la biblioteca de informática hay unos señores haciendo reparaciones, con sus martillos, sopletes y demás cosas ruidosas. A partir de ahora paso del pantalón largo. La gente se pelea por un puesto para estudiar, y no se duda a la hora de robar sillas sin dueño aparente. Los exámenes asoman la cabeza y ahora me planteo, como todos los años, ¿no habría sido mejor quitarse los trabajos y las prácticas durante el curso? Parece que no. Ayer me puse con los cascos de música boca abajo para ver si la canción sonaba al revés, pero no resultó. Necesito beber mucha más agua y por las noches han vuelto, ellos, los malditos mosquitos que parecen no tener ningún impedimento para encontrarte por las noches, hagas lo que hagas, y claro, cuando la gente te ve quitarte histéricamente los calcetines para rascarte, piensan que estas loco, y no le echan la culpa a un mísero mosquito. Creo que llevaba un tiempo holgazaneando sin buscarme el queso y parece que acabo de encontrar algo de roquefort, de todas formas, no conviene pararse y dejar de buscar…

“Mientras más mayor me hago, más emociones siento con la música, y más disfruto después de cagar, ¿habrá alguna relación?”

Written by dajoropo

31 mayo, 2006 a 21:48

Publicado en Lo que une un día con otro

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Una respuesta

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  1. vale tío que por acá el calor puess no es como que regrese.. sólo es el frío el que aparece y se asoma unos 20 o 30 días al año.

    Te imaginarás el goce de vivir semanalmente a temperaturas queno bajan de 30ºC

    Si hay un día entre 25 y 30º Todo el mundo está contento porque las oleadas calurientas pesan demasiado.

    Haré fiesta el sábado por mi cumpleaños… estoy emocionado y sobre la mujer violín, no más. me mebriagué el fin pasado y le mandé no sé cuantos mensajes… no vale la pena seguir muriendo por alguien que no quiere nisaber si sigo vivo.

    EN fin… acá las cosas se descomponen, no se rompen, cuando se rompen no se arreglan.
    Entonces pensé que tendrían que comprar nuevos “climas” en tu queridísima ciudá.

    Veamos si eso del gravatar ya funciona como dijisteis.

    kluzter

    1 junio, 2006 at 6:11


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