Érase una vez un sueño

La impotencia del despertar

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Siempre tras un sueño viene el despertar, y muchas veces el olvido de lo soñado. Dicen que soñamos una media de tres veces cada noche, eso hacen 21 sueños semanales, más de 80 mensuales y una barbaridad a lo largo de la vida. Vamos, que pasamos más tiempo soñando que por ejemplo en el retrete, y como recordaréis, para mí es importante el tiempo que pasamos en el retrete, así que imaginad el tiempo que pasamos soñando.

Cuando sueñas no controlas lo que está ocurriendo, quitando las excepciones de los sueños lúcidos (que por ahora solo he conseguido tener una vez, pero qué vez). Parece que las cosas ocurren de forma aleatoria, la mente va uniendo como le viene en gana los recuerdos y las imágenes que encuentra en la memoria, más o menos reciente, para crear una historia que siempre que consigo recordar llama mi atención.

Están los sueños en los que recreas situaciones que te gustaron, aquellos en los que huimos de algún peligro o parecen películas de terror asiático, futuristas o del pasado, con gente conocida o con gente que no recordamos haber visto nunca, pero que de alguna manera han sido producidos por nuestra mente.

Y ahí está la gracia del asunto. Todo lo que soñamos lo producimos nosotros con lo que nuestra mente tiene. El ser humano no es capaz de inventar nada realmente nuevo. Si lo inventado es descompuesto en pequeños fragmentos, veremos que estos ya existían con anterioridad. La inventiva es la gracia de conseguir cosas útiles usando lo que ya existe.

Así, aquel monstruo que nos perseguía, descompuesto tendrá por ejemplo “cuerpo de cangrejo y cabeza de diputado*”, ambas cosas que existen en la naturaleza, al menos el cangrejo, todavía no se ha demostrado que los diputados no sean robots alienígenas… Pero en fin, que nada es totalmente nuevo.

Es por eso que creo que de los sueños podemos extraer algún significado o información si vemos qué es lo que ocurre en ellos y qué nos está ocurriendo últimamente. Podemos desglosar lo ocurrido y pensar en nuestra vida reciente. ¿Preocupado porque no consigues solucionar un problema? ¿Nervioso por una cita? ¿Demasiado agobiado en el trabajo? ¿O comiste comida picante para cenar y unos zombis te terminaron jorobando el sueño? Todo se relaciona.

Despiertas y todavía tienes el sabor del sueño en los labios. A veces no recuerdas de qué iba exactamente, otras se te ha grabado con fuego en la mente. Puede que el sueño te deje con una sensación extraña, de malestar incluso, o puede que te despiertes con una vitalidad increíble porque soñaste con ella, y tengas un día maravilloso aunque fuera llueva y sea lunes. Puede que te alegres de haber despertado o, como casi siempre, desees volver a dormir para continuar donde lo dejaste, pero aunque duermas, el sueño ya se acabó, ya estás despierto.

“Si tomas un pañuelo de los que tienes en la mesa, te suenas la nariz y el pañuelo huele a fresa ácida o a menta, ya sabes donde habías metido el chicle…”

* “bichos raros de esos que tienen cuerpo de cangrejo y cabeza de diputado”, Woody Allen, via RGL

Written by dajoropo

13 noviembre, 2006 a 1:59

Publicado en Reflexiones

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4 comentarios

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  1. anda la osaa..
    “quisiera vivir durmiendo
    soñando vivir soñandoo”

    vaya se sueñito lo recuerdooo eeee
    pilliinnn

    y ya te asocio en calzoncillos azules cada que alguien meciona que tuvo un sueño raro…

    mira que el impacto que causas en las personas es formidableee!!!

    kluzter

    13 noviembre, 2006 at 6:07

  2. Una vez leí que la mente, mientras dormimos, archiva los recuerdos, y son estas las imágenes que vemos en los sueños.

    Explíquenme entonces de dónde salen tantos recuerdos porno! Porque yo no recuerdo haber ido a comprar pan y que la dependienta, una rubia impresionante, se quitara la ropa y…

    En fin, que me pongo malo…

    miguel bau

    13 noviembre, 2006 at 13:40

  3. Los sueños trabajan con el subsconciente, creo que deberiamos hacerles mas caso para ser más conscientes de nuestra realidad.

    Pd: Miguel Bau, yo también esto muy salido no eres el único. La verdad es que no he tenido ningún sueño erótico en una panadería, bueno en fin me voy a dormir a ver si hay suerte.

    Glaurung

    22 noviembre, 2006 at 17:27

  4. Pues no sabes lo que te pierdes….!!!!!

    …que quieres otra barrita de pan, dices?….

    miguel bau

    22 noviembre, 2006 at 17:45


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