Érase una vez un sueño

Marruecos. Cruzando el estrecho hasta el pueblecito azul

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Pues niños y niñas, como ya sabreis, mi última aventurilla ha sido la vecina Marruecos. Tenía algo de miedo antes de ir, pero he de decir que hemos vuelto todos los integrantes del viaje un poco menos sanos pero a salvo.

Antes de ir, Clara que es mi referencia en cultura marroquí, me dijo que el primer día se pasaba algo mal, pero que luego todo iba bien. Cuanta razón tenía.

Llegamos a Tánger más de dos horas tarde de lo esperado. Habíamos perdido el primer ferry de la mañana y este había tenido que ir más lento por el estado de la mar. Hubo vómitos, gente mareada por los suelos, el restaurante del barco hecho un desastre con cantidad de productos por los suelos. En conjunto, algo así como Titanic pero en cutre y con café a uno cincuenta.

Con Tánger llegaron los choques culturales, los guías espontáneos que luego te piden 15€ (que no pagamos para su enfado), los baños sin agua caliente, las calles sucias y un sin fin de personas intentando venderte algo.

Después de que el “guía” nos llevara a una tienda de un amigo suyo para ver la ciudad desde la azotea y tomar un güisqui marroquí (té verde con menta). Su amigo empezó a ofrecernos montones de mantas y alfombras, que no queríamos comprar, pero eran tantas las ganas de vendernos algo que tenían, que más o menos media hora después salimos de allí (sin haber comprado nada) habiendo dejado a unos cuantos marroquíes molestos y con ganas de ir al hotel descansar. Aquí acababa el primer día, en el que lo pasas mal.

Yo estaba acostumbrado a regatear en México, pero incluso allí las cosas tenían sus límites (o eso creía yo), podías regatear el precio de un taxi o algún souvenir, pero no mucho más. En Marruecos hemos regateado el precio de taxis, las habitaciones de hotel, los platos del menú de un restaurante, los guías oficiales, la entrada a un cementerio…

El segundo día, de Tánger a Chaouen nos llevó un taxista de unos 70 años que había trabajado un tiempo en Alemania que reía y contaba muchas historias. Por supuesto conducía con el estilo marroquí.

Hubo un momento en carretera de doble sentido en que yo, simplemente consideré que tardaba demasiado en volver a su carril y que el coche del carril contrario había pasado demasiado cerca, vamos que casi nos chocamos y que me cagué vivo. Él, tranquilo, contestó que era profesor de conducción y después esnifó una especie de tabaco en polvo que se vende allí. Pintoresco.

Chaouen es precioso. Recuerda un poco a Andalucía, y la medina es completamente blanca y azul. Repleta de las típicas calles estrechísimas de Marruecos, se respira mucha tranquilidad, aunque como es bastante turístico, siguen existiendo todavía algunas personas que quieren ser tu guía o venderte cosas, pero comparado con Tánger no es nada.

Tras Chaouen nos dirigimos a Fez, una de las ciudades imperiales y que se considera la ciudad con la medina mejor conservada, pero como el escrito me está quedando algo largo, y ya sois merecedores de mi gratitud por llegar hasta esta línea, paro aquí.

“Donde haya un marroquí, habrá una tienda”

Written by dajoropo

16 diciembre, 2006 a 15:24

Publicado en Viajando

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6 comentarios

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  1. Lo ves te dije que no fueras😄. Por cierto el tabaco ese me da a mí que es cocaína, la cual no creo que sea recomendable consumir mientras canduces, en fin supongo que seran diferencias culturales.

    Glaurung

    16 diciembre, 2006 at 18:14

  2. Hombre de poca fé, es un tabaco en polvo. Más o menos de la época del tabaco de mascar creo. Aún así no me hizo mucha gracia…

    dajoropo

    16 diciembre, 2006 at 19:07

  3. anda la osaaa.. que bien se siente no ser tan regateables como los marroquies…

    ¿que es una medina?
    :s

    vale que ha sido una aventura bastante entretenida y yo ya ansío leerme la continuación😀

    kluzter

    16 diciembre, 2006 at 21:05

  4. El tabaco ese lo conozco.

    Una vez, en la tienda de mi padre, un viejo sacó un cacharrillo de plástico y esnifó tabaco ahí, delante mía!

    Tiene un nombre, pero no lo recuerdo…

    Esta noche me he metío una juerga que no veas!!!!! Y os he echado de menos a todos un montón!!!!

    Xao niño!

    miguel bau

    17 diciembre, 2006 at 7:13

  5. El guía ese era espontaneo?… tio encontré en una tienda de “comercio d justo” un libro sobre viajes a lugares xungs y te ofrecia contactos segurs…era curioso y ademas fiable pq kien lo promocionaba y editaba era Intermon Oxfam… regalatelo x estas navidades!!!

    churruca

    17 diciembre, 2006 at 15:34

  6. Por partes:

    La medina es la parte antigua de las ciudades, la que quedaba dentro de las murallas. De calles estrechas y muy numerosas suele ser como un laberinto si no vives allí.

    Aayyy mi Migue que se nos pone melancólico🙂 que dentro de poco nos vemos con el turrón, no?😛 We also miss you!!

    ¿¿Pero se llama “libro sobre lugares chungos”?? no sé si lo encontraré con ese título, cuando me des más señas lo buscaré🙂

    Saludos y abrazos y demás enseres

    Dajoropo

    18 diciembre, 2006 at 19:58


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