Érase una vez un sueño

El karma del Actimel

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Cómo el día de mi cumpleaños lo iba a pasar en Suiza y además caía en lunes, decidí hacer una fiestecilla el sábado anterior. Hay un grupo considerable de malacitanos en los madriles, así que mi piso iba a vivir mi primera fiesta en estas tierras.

Invitaría a unos ocho, algo íntimo que se diría, hasta que nuestro querido señor O (intentaré conservar su anonimato) me preguntó si podía traer un par de personas. Accedí de inmediato sin imaginarme que el señor O no sabe contar, y que un par pueden ser ocho o más personas. Simplemente tenemos diferentes conceptos en la aritmética básica.

No he descrito mi piso, pero es un tanto peculiar. Es antiguo, enorme y vivimos once personas, pero casi no me encuentro con nadie. Algunas habitaciones son más grandes que los mini pisos aquellos de la ministra y la gente hace vida en el cuarto. Más que piso parece un hostal.

Pese a su tamaño el piso no tiene un gran salón y la cocina no es para tirar cohetes. Todo lo que pudo ser convertido en dormitorio, fue convertido en pro de los beneficios del propietario, que tiene que estar de vacaciones todo el año a nuestra costa.

Volviendo al tema de la fiesta. Éramos muchos más de los que esperaba, y además no había comprado bebidas suficientes. Mi intento de mojito pese al cariño que le pusieron los creadores, no aguantó para que algunos invitados pudieran probarlo.

Pasaban las horas y ya no quedaba cerveza. Había gente que había traído bebidas, pero sin refresco. Junta un grupo de personas un sábado por la noche en una cocina con ron y diles que sólo cojan cosas de tu estante de la nevera, a ver que pasa.

Vi un zumo, oí hablar de una Coca Cola®, que por supuesto que yo no tenía y ya era más que consciente de que no controlaba aquello. Se acabaron las bebidas y nos marchamos a algún local de Malasaña con nombre de transporte marítimo.

Hasta aquí todo bien. Al día siguiente amanecí a las mil y me tomé una ducha matutina a las cuatro de la tarde. Poco después, el compañero de piso de Chipre toca en mi puerta para preguntarme si he visto su reloj en el cuarto de baño. Parece que alguien lo había cogido.

Mal rollo generalizado en la casa, nadie sabe nada del reloj. La casera dice que si se entera de quién ha sido lo echa. Todavía faltaba por preguntar a gente que no estaba en casa aunque el afectado daba la cosa ya por perdida.

Pensando en el karma y esas cosas que dice Earl, me da por decir “a ver si alguien, enfadado por la fiesta de ayer, ha pensado que el reloj era mío y en venganza se lo ha llevado”. Por otro lado pensaba en lo infantil que sería.

Pese a que lo dije por decir, nuestro amigo sin reloj, respondió que la compañera de piso argentina estaba bastante enfadada por la mañana dado que algún energúmeno se había bebido su Coca Cola®. Todo encajaba en mi puzzle mental, así que bajé al chino de turno a suplir la Coca Cola® y el zumo sustraídos, creyendo que con ello recuperaba el estado original de las cosas, y que el karma actuaría en consecuencia trayendo de vuelta el reloj de mi compañero de piso.

Al día siguiente me fui a Suiza, así que estaría cuatro días sin saber cómo continuaba esta interesante historia. Llegué el jueves. El reloj no había aparecido ni lo ha hecho todavía y la compañera argentina pese a mis disculpas muestra un carácter opuesto a lo gentil. Algo fallaba. Yo había repuesto lo hurtado, ergo el karma era un fraude.

Un par de días después, uno de los hombres mayores que viven en el piso me comentó en la cocina si se había resuelto lo de las cosas que faltaban, a lo que yo le conté el resumen de todo esto, y que si le faltaba algo que me lo dijera, que lo repondría.

— Pues a mi me faltan dos yogures
— ¿Dos yogures? Pero no creo que nadie vaya a coger dos yogures a las 3 de la mañana… de todas formas si quiere se los compro
— No, no, no, da igual, si tampoco es molestia. Son sólo dos yogures.

Yo pensaba que el tipo quería que le supliera aprovechando la coyuntura.

Otro día después me encuentro con algunos de los participantes de la fiesta y cuento toda esta larga historia, y mi desilusión ante el karma. Tras esto no puedo escuchar nada más que:

— ¡Ostia!, ¿a que no sabes lo que me contó el señor O sobre la fiesta?
— ¿Qué?
— Que fíjate tú si estaría borracho, que me dijo que hasta bebió Actimel® con ron…

Yo ya no sabía qué sería lo siguiente. Resulta que impulsado por el señor J (del que mantendremos también su anonimato) bebió esta curiosa mezcla en vista de la escasez de refrescos. Y lo peor de todo es que me luego me dice que estaba bueno y todo.

¿Debería comprar los Actimeles® para reestablecer el equilibrio cósmico?

Written by dajoropo

28 enero, 2008 a 12:00

Publicado en Lo que une un día con otro

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12 comentarios

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  1. Querido Dani:

    Ante todo gracias por enviar esta carta a nuestro consultorio sentimental, recibirás una foto de mi culo firmada. Mi primer consejo consiste en que le patees las nueces al Sr. O hasta que le salga el yogur por la nariz. Esto no lo haces nada más que por el Karma que tú muy bien has invocado, porque la ley del equilibrio cósmico también necesita que la ayuden.
    Tras esto, prueba a irte metiendo en los pisos de los otros inquilinos cuando ellos no estén, coge todo lo que te parezca valioso y escóndelo en el piso de la sudamericana, junto con unas cuantas jeringuillas. Luego llama a la policía y dile que te parece que una sin papeles está cometiendo robos donde tú vives.
    Recuerda poner cara de tonto cuando te pregunten.
    Y ahora es el momento de terminar totalmente con esos chupavergas de la nevera: Arrincona al viejo una noche y córtale el meñique mientras le susurras al oído: Estoy loco y soy andaluz, mala combinación. Si no te denuncia, habrás conseguido tu objetivo.

    Y así es como devolvemos el Karma a una situación conflictiva.
    Espero haberte sido de ayuda.

    RGL

    28 enero, 2008 at 17:38

  2. Jejeje este RGL!!! Bueno ante todo decir que la fiesta estuvo muy bien, pero para la próxima (critica constructiva)compra más alcohol, evitando así que tus invitados tengan que recurrir a mezclas alcoholicas extrañas.

    ¿has reguntado a la gente de la fiesta si les dió por mezclar relojes con ron?

    Glaurung

    28 enero, 2008 at 22:53

  3. En mi defensa tengo que decir que en situaciones de supervivencia es la naturaleza la que nos mueve.

    Pero bueno, el abuelo lo tiene que comprender, mira que dejarse unos actimel ahi en la nevera, al lao de un Ron… joe !!!

    PD: Sr. J. Reclamamos su opinión al tema !

    Sr. O

    28 enero, 2008 at 23:27

  4. Que esto del karma suena sensacional.. yo creía que solito se arreglaba pero es encomiable (creo) que tú le eches una manita…

    ¡que eres un pan Dani!.

    ya estoy investigando vuelos españoles y fechas… calculando si mis compinches europeos pueden darme asilo una semana en donde viven.. de ser posible… parece que tengo garantizadas 5 semanas de no pagar hostales, sólo alcohol y viandas para mis posaderos🙂

    y qué dani.. cuánto tiempo puedo quedarme con vos?!

    ah sí… el karma… pues revisate entre la ropa sucia o en las toallas que ahí debe estar el tictac.

    Kluzter

    29 enero, 2008 at 5:53

  5. Si hasta ahora veías poco a tus vecinos, creo que a partir de ahora los vas a ver menos !!! Y si por algun casual te los encuentras por los pasillos, no creo ni que te dirijan la palabra !!! Q fuerte niño !!! Que forma de hacer amigos …

    ACTIMEL CON ROL !!! Tio pero si eso es como leche, eso se corta en contacto directo con el alcohol, Q Fatiga !!! No me quiero imaginar el espectaculo digestivo que puede hacer una multitud de “elecaseinmunitas” borrachas !!! Sigue vivo tu amigo?

    Un saludo!

    ALEX !!!

    29 enero, 2008 at 15:16

  6. La solucion es bien sencilla… liate a cortar todas las munyecas de los que fueron tus invitados, en una de esas el reloj saltara por si solo.

    mentesblandas

    31 enero, 2008 at 17:03

  7. Ya que has escuchao tantas opiniones. Te voy a dar yo la mia. Ponle candado a tus cosas que ahora irá a por ti.

    Es broma, deja que el tiempo pase y que todo vuelva a su estado de equilibrio.

    Robles

    8 febrero, 2008 at 2:59

  8. jo, q fuerte me parece todo, tio, xDD

    creo q la idea de desviar el mal rollo de tu piso hacia la argentina moviendo cosas del resto a su habitación no es mala idea… desagradecida..

    ciao bambino!

    LstInBcn

    9 febrero, 2008 at 21:57

  9. jajajaja esto solo te pasa a ti, la proxima vez ya sabes to el mundo al salir q pase por el arco detector de metales y le haces un cacheo, eso sin aprobecharte q con las escusas metes mano guarro🙂.
    Ta luego

    JansTOpo

    15 febrero, 2008 at 22:01

  10. jeje bastante interesante la historia.
    “Do good things, and good things happening” EL buen Earl…
    En fin, es más probable que el reloj se haya ido por el escusado ante la rara mezcla de Actimel con Ron… Capaz y necesites un fontanero en un tiempo mas😀

    Migo®

    4 marzo, 2008 at 4:52

  11. yo creo que al intervenir rompiste el equilibrio natural del karma o tal vez sea que debiste de haber repuesto los Actimel

    Miguel

    26 marzo, 2008 at 7:38

  12. […] seguir escribiendo sobre cosas que me pasaban, desde el robo de la antena del coche hasta los resultados de una fiesta en casa, pasando por batallas con mosquitos y mi baño favorito de la universidad (the best toilet […]


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