Érase una vez un sueño

Sobre la calidad de las cosas

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Todo empezó cuando hace un par de semanas necesitaba unos cordones nuevos para los zapatos, los que tenía cada vez se parecían más a un hilo de coser que a otra cosa. Así que ahí que me fui a un chino (véase tienda regentada por una persona de nacionalidad china) a buscarlos.

Lo bueno de estas tiendas, no importa lo que se busque, es que al final siempre se recorre el circuito completo. Por si acaso ves algo increíble que no se puede dejar escapar, observándolo todo con detalle, hasta que llegas a la zona de detergentes y comprendes que sólo necesitas unos cordones. Pero bueno, cómo diría el anuncio: Cordones negros 60 céntimos, un paseo por un chino, no tiene precio.

El cordón del zapato derecho duró exactamente dos días, y el del izquierdo cuatro. Tal vez con esto se podrían sacar conclusiones acerca de cuanta fuerza pongo al apretar los cordones en cada pie, o si podría ocurrir que no camino totalmente de forma simétrica, pero la verdadera conclusión que puede que se escape al ojo del experto es que los cordones eran una mierda.

Al final he tenido que comprarme unos aquí en Suiza por los cuales me han clavado cuatro francos y pico, el que quiera convertir monedas que convierta. No sé cuanto duraran, pero al menos ya han roto el récord de sus antecesores.

Y la pregunta interior es: Si la unión europea, asociaciones de consumidores y similares se esfuerzan (o no) en exigir unos mínimos de calidad a los productos, ¿por qué luego vamos a lo más cutre que hay, aunque dure mucho menos o sea tóxico? La respuesta evidente es que es más barato, pero no hay que ser muy lumbreras para ver que los 60 céntimos de los primeros cordones los podría haber echado a una fuente, que al menos me habrían traído suerte o habrían aportado algo de cobre a la vida de unos coloridos peces.

O tal vez sea que desde que vi el documental “Adictos a las compras baratas” (60 min. Leo Trelling, BBC) le doy más vueltas al asunto, pero da un poco qué pensar el que sea más barato comprarse unas sábanas nuevas que llevar las viejas a la tintorería…

Written by dajoropo

3 mayo, 2009 a 18:56

Publicado en Reflexiones

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4 comentarios

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  1. Yo creo que de un buen tiempo a esta parte, todo va perdiendo calidad…y sin darnos cuenta, (o queriéndolo a veces), entramos en lo mismo. Tanto si somos consumidores, como si somos los fabricantes; ahí estamos, listos para regatear!;utilizando materia prima de menor calidad…(para que me voy a preocupar!… si los cordones son buenos, posiblemente me duren más que lo championes, que también son chinos!. Esto de “joder” en la fabricación, o en la confección de algún producto,y por ende terminar “jodiéndonos” al comprar artículos baratos y malos, es como inherente a nuestra naturaleza. No importa la nacionalidad, ni la formación que hayamos tenido!. En las relaciones humanas, también somos mezquinos,tacaños, como con las cosas tangibles. Lo práctico y rápido, sustituyendo a lo bueno y duradero!. (Para qué le voy a decir cuánto le quiero, si ya lo sabe?)… Es más, (tal vez procuro amarle mucho, y no hace falta, pues se conforma con tan sólo un poco de amor…y encima, del malo! Estamos dejando que el conformismo nos vuelva cada vez más mediocres… aunque no seamos chinos!.

    aletse iram

    3 mayo, 2009 at 22:23

  2. Yo creo que especialmente los españoles nos hemos criado desde hace varias generaciones en una cultura del ahorro bastante arcaica; de hecho se llega a rechazar socialmente al que se gasta una cantidad de más esperando conseguir a cambio calidad y buen servicio post-venta, porque se confunde con otra actitud muy reciente en este caso que es el pagar exageradamente por marca. Yo creo que entre la “adicción a las compras baratas” y la cultura del “No Logo” tiene que haber un término medio, y que las compras se hagan con parte de conocimiento previo y parte de ensayo y error.

    Pero lo que me da curiosidad realmente es saber qué sucedió durante esos dos días en los que llevaste cordones en un solo zapato😛

    Saludos.

    visualmethod

    3 mayo, 2009 at 23:54

  3. Yo creo que si que es verdad que esta práctica de comprar lo más barato si no gratis está más acentuada al bajar por los pirineos, pero es que venímos de una situación pobre en la por lo que se miraba era por comer, y eso aunque no lo parezca se pasa un poco a las siguientes generaciones. A ver si ahora con la crisis no tenemos que volver a los orígenes!

    También hay que ver en qué país se piratea más, que el cine está muy caro, pero que todo tiene un límite, que para ver una peli con el audio del que está grabando la peli mientras come palomitas… La cantidad de gente a la que no le importa tragarse una peli así, por no esperar siquiera a que la pasen de un DVD, que podría bajarsela igualmente gratis!, pero nada.

    Pues eso que estoy de acuerdo, el término medio siempre es lo mejor, y casi siempre lo más difícil de conseguir…

    Ah, sobre los cordones🙂 utilicé la técnica milenaria de ir reduciendo el número de agujeros utilizados por el cordón a medida que decrecía su tamaño, porque tampoco te creas que todo fue una vez, jeje, a mi me caracteriza el “mañana no pasa de que lo compre…”🙂

    Un saludo!

    dajoropo

    4 mayo, 2009 at 18:27

  4. Tío.. que me he hecho de la idea de ir a visitaros en marzo… así que prepara’os… estoy viendo ya el coste de viajes de avión y las estadías que quiero usar.

    Soy también del mañana veré que sucede pero lo haré… como lo hicie el año pasa’o… es tiempo de ahorrar y usar ahujetas como las tuyas… que han de ver roerse los plastiquitos de las puntas cientos de veces… que al igual como los tenis.. “les dará hambre” mucho tiempo antes de que consigua un par nuevo.
    Lo del hambre en los tenis viene porque acá.. cuando se desprende la suela.. se dice que tiene hambre, pues parece que tiene una boca.. y pues es una boca abierta.. como los perros.. pidiendo comida… ya tengo un tenis así, que tiene hambre pero por detrás… sólo la punta sigue adherida a lo demás del tenis.. y yo estoy viendo cómo colocar la cinta plástica negra para hacerle un look muy refinado y que no parezca lo que es: ¡que es hora de mudar de tenis!

    Kluzter

    4 mayo, 2009 at 19:38


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