Érase una vez un sueño

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La definición del amor

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Una de las definiciones del amor menos románticas que conozco, pero quizá más verdaderas es la de Bernard Shaw, que dice que “el amor es una tremenda exageración de la diferencia que existe entre una persona y todas las demás”.

No se puede expresar con más justeza la esencia de ese fantasioso sentimiento que nos nubla la vista y los sentidos hasta el punto de hacernos creer que la persona amada posee cualidades extraordinarias que la distinguen de las demás personas, como si fuera casi divina.

El inevitable fracaso del amor radica en que es un espejismo y, como todos los espejismos, acaba por desvanecerse. Un día descubrimos que aquella persona que creíamos especial, distinta a todas, es como todas, que no hay apenas diferencia entre ella y las otras.

El hechizo del amor desaparece con la convivencia dejándonos frente a un ser que se va desinflando poco a poco. Porque era mentira esa tremenda exageración de la diferencia que existía entre él y todos los demás.

Todos somos aproximadamente iguales.
Todos estamos llenos de egoísmo, de prejuicios, de contradicciones, de celos, de temores.
Todos queremos dominar, imponer nuestros criterios, marcar las reglas del juego.

Y eso se descubre siempre después, cuando ya es tarde, cuando la fantasía del amor choca contra la cruda realidad y nos encontramos de pronto ante un extraño, cuando no durmiendo con nuestro enemigo o nuestra enemiga.

Editorial de Jesús Quintero. El Loco de la Colina 14 de Febrero de 2005.

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Written by dajoropo

7 diciembre, 2008 at 10:00

Publicado en Frases y citas

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Corría libre

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Corría sin saber por qué lo hacía. Apenas veía quién había detrás, pero no importaba, tan sólo corría. Los otros miraban desde las cafeterías, desde dentro de los coches, desde las oficinas e incluso desde las escuelas, pero sin embargo, seguía corriendo, tan sólo porque así tenía la sensación de pensar que era libre. No corría porque tuviese algún motivo, ni porque hubiese cometido alguna mala acción que provocase su huida, corría porque había decidido hacerlo. Era su decisión, y nadie podría decirle lo contrario, así que seguiría haciéndolo mientras fuese feliz por ello. Convencer al mundo para que hicieran lo mismo no era prioritario, podría tenerse en cuenta en el futuro, pero ahora lo importante era seguir corriendo, y bailando, para seguir siendo libre, para así alejar a la muerte.

Experimento sociológico: ¿Podríais decirme en los comentarios quién creéis que corría?

“Mira hacia atrás y ríete de los peligros pasados. Mira hacia adelante y ríete de los peligros por venir. Porque si logras que pasen sin tumbarte, verás que no eran tan fieros. Y si te tumban definitivamente, estarás descansando y no habrá ya peligro que pueda inquietarte. Ríete de los peligros. Lo más que pueden hacer es matarte, pero nunca podrán quitarte el gustazo de morir sonriendo.”

Jesús Quintero,  El Loco de la Colina

Written by dajoropo

15 junio, 2006 at 1:11

Publicado en Zapatazos

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5 minutos

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Suena el despertador. A duras penas alargas el brazo fuera de la cama para pararlo. Aún así no alcanzas a pararlo, continuas apoyándote en la mesita, y con casi medio cuerpo fuera de las sábanas consigues alcanzar el dichoso teléfono.

Lo paras y piensas. 5 minutos más, puedo permitírmelos…

Comienzas a disfrutar de los cinco minutos extra que tendrás en la cama, pensando que serán maravillosos debido al frío que hace fuera de tu protectora cama, y cuando vuelves a mirar el reloj ya han pasado 2 minutos. ¿Cómo puede ser? Has perdido la infancia de tus 5 minutos, no recuerdas nada memorable de ellos. Bueno, sí los has vivido, y sabes que son buenos, pero no recuerdas haberlos disfrutado.

Sin darte cuenta estás en el minuto 3 de tu vida en la cama, digamos que la mediana edad. No te preocupas demasiado por el tiempo que queda, pero sí que te preocupas algo, aún así, sigues disfrutando del calor de las sábanas.

Pasado esto ya estás en el minuto 4, y la tercera edad viene con él. Sabes que queda un minuto para que tengas que salir (con el frío que hace fuera de la cama), quitarte el pijama (con el frío que hace fuera de la cama), y empezar a vestirte (con el frío que hace fuera de la cama). Aunque sigas disfrutando de ese minuto, ya tienes en mente que el fin está cerca.

Llega el minuto 5 y tienes que salir, si es un día que te preocupa el llegar tarde, saldrás de verdad de la cama. Habiendo estado cinco minutos en la cama, consciente, porque querías aprovechar un poco más ese ratito, no te das cuenta de que has pasado gran parte de estos pensando en el tiempo y en cuanto te quedaba, y sin haber aprovechado el tiempo como habrías querido. Si no tienes mucha prisa siempre puedes pedir otros cinco minutos de más, ventajas de la cama que no da la vida…

…Me educaron para el éxito,
y mi mayor éxito ha sido saber que no tengo educación…

Jesús Quintero, regresa El Loco de la Colina

Written by dajoropo

18 enero, 2006 at 21:12

Publicado en Zapatazos

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