Érase una vez un sueño

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Lunes

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Desde que además de estudiar trabajo me estoy dando cuenta de lo diferentes que pueden llegar a ser los lunes. Antes, durante el fin de semana casi siempre tenía que hacer algo para la universidad, digamos que continuaba con el chip de tienes que estudiar, o al menos sentía remordimientos si no lo hacía, no había tanto shock.

Ahora cuando llega el fin de semana desconecto totalmente, no recuerdo el trabajo para nada hasta que el lunes a las 7:35 de la mañana suena el despertador y las sábanas tratan de retenerte en un sueño que todavía puedes saborear con los labios, pero no lo hacen lo suficiente o tú te resistes demasiado, y al final, pues te levantas.

Después de este despertar tan inhumano, al ocurrirte algo negativo siempre le echas la culpa al pobre lunes, como si él hubiese querido estar ahí. Hoy por ejemplo al pasar con el coche cerca de una obra, no sé que ocurrió dentro, pero salpicaron cemento a la carretera, a mi coche, al interior de mi coche y por supuesto a mi, y claro, a pagarla el lunes, pobrecillo, como si tuviese algo que ver con que los obreros estaban torpes porque durante el fin de semana estuvieron de juerga… ahora que lo pienso los verdaderos culpables son el sábado y el domingo, permiten lo que permiten y luego el lunes a pagar las consecuencias de la torpeza del resacoso… pobre lunes.

La semana pasada, empujábamos un coche que se había quedado sin batería y al arrancar le dimos un golpe a otro coche que había aparcado, por supuesto era lunes. Antes al entrar en el cuarto de baño de la facultad el botón de mis vaqueros saltó por los aires gritando libertad, y yo miré como rodaba pensando en como aguantarme los pantalones el resto del día sin tener que enseñar demasiado los calzoncillos.

Pasan muchas cosas los lunes. Los atascos son más atascos los lunes, no hay más coches ni nada, simplemente es lunes. Al entrar en la oficina las caras son claramente de lunes, necesitan un tiempo para adaptarse otra vez a la habitación que las contiene, como los ojos cuando pasas de golpe de un lugar muy iluminado a un lugar oscuro, a un oscuro lunes.

Pero siguiendo esa reglilla que une cada día de la semana con un astro, esa que conceden al martes el dios de la guerra, al viernes la diosa Venus del amor o al sábado Saturno, dios de la agricultura, esa misma, le concede al lunes nada más ni nada menos que la Luna, regidora de mareas, creadora de los lunáticos, hombres lobo y noches de amor, sin duda mi favorita.

Lo siento Gardfield, pero habrá que perdonar de vez en cuando al pobre lunes…

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Written by dajoropo

16 octubre, 2006 at 21:15

Estar o no estar

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Pues ha llegado septiembre, el mes de los exámenes de recuperación, de la vuelta al cole y los inicios de todas las colecciones imaginables. Cada año hay más colecciones en los kioscos, y cada año más extrañas. Creo que la única colección que me podría sorprender sería aquella que hicieron en Caiga Quién Caiga (el de Wyoming). La colección de colecciones, en cada fascículo la primera entrega de una colección diferente…

Tan solo he tenido un examen, pero me he dado cuenta de que cada vez tengo menos capacidad de concentración, tendré la de un pececillo de acuario y la voy perdiendo con los años, espero que no pase lo mismo con el pelo.

Mis tres formas favoritas de no estudiar, se vienen resumiendo así:

Estudiar con el ordenador delante, peligro constante. Internet está a un clic de ratón, y a partir de ese clic, la perdición. Enlaces, información, foros, msn, ver como va la mula bajando, leer blogs (Sí, sé que ahora mismo tendrías que estar estudiando)

Otra forma es mirar los apuntes con la cabeza en Kuala Lumpur. Así se pueden pasar horas y horas y además aparentas mucho frente a tus padres o compañeros de biblioteca, pero la productividad es la misma o menos que navegando por Internet, donde al menos siempre te terminará asaltando alguna publicidad porno.

Llevarte los apuntes para ver la tele es la última forma. Seguramente la más premeditada de todas. Ponen alguna película que te gusta, pero te sentirías culpable si no estudiases. Con la cantidad de anuncios que ponen, podré mirarme algún tema en los intermedios, te dices, y al mismo tiempo te engañas, pero eres medianamente feliz haciéndolo.

Cuando llega el intermedio, la cantidad de fotogramas por segundo que salen por pantalla te impedirán prestar nada de atención a los apuntes, puede que los intermedios sean tan largos que te olvides incluso de qué película estabas viendo y sólo podrás optar por llevar la mente otra vez a Kuala Lumpur, y ya estamos como en la forma anterior.

Pero a lo mejor esto último se debe a que soy hombre y heterosexual al mismo tiempo y no puedo hacer dos cosas a la vez. Handicap que lo llaman. Pero creo que mejor acepto que no puedo e intento hacer una única cosa, pero bien.

No me imagino que utilidad puede tener estar por ejemplo en medio del acto amoroso y con los apuntes, o haciendo ganchillo. Mejor hacemos una cosa tan sólo, pero bien, y espero que no estéis pensando en el ganchillo…

“Todo el mundo, desde algún punto de vista y de alguna forma, tiene algo de razón en algo que dijo en algún momento”

Written by dajoropo

8 septiembre, 2006 at 13:30

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El ojo del jefe

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La empresa en la que trabajo es pequeñita y el área de desarrollo de J2EE (eso pone en la puerta, es el único área de desarrollo, pero da glamour) es una habitación grande en la que, con 10 ordenadores, un servidor y una plantita, trabajamos todos juntos sin paredes que separen nuestra intimidad como una comuna hippie, incluido el jefe.

Hoy éramos 7, varios están de vacaciones y el jefe no ha pasado por allí en toda la mañana. Así que analizando al personal he podido constatar que la gente se comporta de manera bastante diferente cuando él no está. Y no es que hoy haya sido aquello un caos fuera de control, ni Sodoma, ni tan siquiera Gomorra, todo lo contrario, yo creo que he avanzado más que de costumbre. La diferencia principal son las formas en que estamos.

Un ejemplo, aceptar un error. Cuando preguntando o revisando sale a la luz que nos hemos equivocado en algo, la víctima intenta justificarse con bastante seriedad, “Yo supuse por lo que me dijisteis…”, “Yo creí…”, “No sabía…” y demás. Cuando no está el jefe puedes echarle la culpa a la planta o simplemente reírte de todo y decir que sí, que la cagaste, lo sabes y eres feliz.

Y la verdad es que no lo veo nada negativo. La gente se siente mucho más libre a la hora de aceptar los errores, porque no ve peligrar su imagen ante el jefe, sino ante los compañeros que pertenecen al mismo nivel empresarial que uno mismo (nivel 0), que a fin de cuentas, te la suda.

Se hacen más bromas, la gente mira páginas de poca relación con el trabajo, su correo y se puede perder más tiempo sentado junto con otro “ayudándole con sus problemas”, vamos un ambiente más de colegueo que vuelvo a repetir, creo que nos hace avanzar más.

No es que el jefe sea un ogro, todo lo contrario, creo que es bastante buena gente, lo que ocurre es que, además del jefe, es uno de los dos empresarios, así que supongo que la gente piensa en su posible futuro contrato cuando él está. Pero de buen rollo, no conscientemente ni nada de eso. Nadie quiere que le llamen la atención por un error, y menos delante del resto (una pega de no tener paredes) así que involuntariamente, la gente está más calladita y concentrada en aparentar que se trabaja.

Yo cómo soy un becario que pinta menos que el último mono y tengo la misma responsabilidad que una promesa a la virgen (si hago las cosas bien, genial, si no, pues total para lo que cuesto) pues la verdad es que me comporto prácticamente igual esté él o no. Alguna ventaja tendría que tener ser becario, te importa todo un comino.

Written by dajoropo

22 agosto, 2006 at 20:54

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Píldora azul o píldora roja

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Cuando miras el pasado y buscas qué eres tú, no encuentras más que momentos que son resultado de las elecciones que hiciste. Lo que te diferencia del resto de personas de este enorme mundo es lo que elegiste hacer o no hacer, o incluso si lo que hiciste fue seguir la elección de fuesen a tomar otros, también estabas eligiendo, elegías no elegir por ti mismo, que también es elegir pero más cómodo. Algo así como la política. Una vez cada cuatro años eliges a unos señores que elegirán por ti, para que tú tengas más tiempo para cosas trascendentales como conseguir un coche más grande, pelearte con tu vecino o ver la tele.Dependiendo de la forma de elegir se podría clasificar a las personas en dos tipos diferentes, los que no se rayan mucho y los que sí. Yo soy de los que se rayan, y mucho. No siempre, pero la mayoría de las veces, cuando no está demasiado claro lo que quiero hacer, llega el momento en que lo paso bastante mal, como querer ir al baño y no poder, pues peor.

Y es que a veces no vemos claras las posibilidades, no nos paramos a desglosar bien el problema y lo pasamos mal, y puedes hasta deprimirte. En estos casos lo que se suele necesitar es un consejero filosófico, alguien, un amigo o familiar por ejemplo, aunque empiezan a existir profesionales dedicados a esto, con el que puedas hablar, plantear el problema, desglosar las opciones con él y ya por tu cuenta meditar y tomar una decisión.

Esta teoría viene muy bien explicada en el libro, que recomiendo a todo el mundo, “Más Platón y menos Prozac”, del que tal vez hable más en profundidad en otra ocasión. Pero en lo que me quería centrar (que me está costando) es en la cantidad de elecciones que tomamos, porque me he ido dando cuenta, que dándole demasiadas vueltas a algunas cosas, paras el avance de la secuencia de elecciones que tienes que tienes que tomar. Me explico con algo que me ha pasado.

Hoy me han llamado al trabajo y me han ofrecido otro, parecido pero por más sueldo, y claro tenía que decirle a mi jefe que me iba, si elegía el otro, y tenía que hacerlo durante esta misma mañana. Si no hubiese sido así habría tardado años en decidirme, me conozco y habría estado dándole y dándole vueltas.

Me había costado mucho decidirme y creía que la diferencia de sueldo era suficiente motivo para cambiarme, pero cuando he ido a decirle a mi jefe que me iba, me respondió que si me quedaba, tal vez en tres meses, o menos, pasaría a contrato en vez de beca, porque van a contratar a dos de los cuatro becarios que somos. Claro, la cosa cambiaba, nueva información y otra vez a rayarme, parecía tan estresado como un controlador aéreo. Necesitaba hablar y llamé a uno de mis consejeros filosóficos, mi hermano Quini, y le solté todo el rollo, y mientras se lo soltaba, añadido a lo que me dijo, me di cuenta de que prefería quedarme en la empresa que estoy.

Este es el proceso del que se habla en el libro, pero lo que quería decir es que mientras más retrasas la decisión que tienes que tomar, más estas retrasando que ocurran las consecuencias de esa decisión. Consecuencias que modificaran la situación o aportaran más información o cualquier cosa que te permita seguir avanzando para tomar nuevas decisiones o para modificar las ya tomadas. Y como partimos de que elegir es vivir, estas retrasando la vida.

Conclusión y propósito final del aquí presente: Tomar más decisiones, que significa hacer más cosas, que significa tener que tomar más decisiones, que significa vivir.

——

“Esta es tu última oportunidad, después ya no puedes echarte atrás: Si tomas la píldora azul, la historia acaba, despiertas en tu cama y crees lo que quieras creer. Si tomas la píldora roja, te quedas en el País de las Maravillas y te enseñaré que tan profundo el hoyo del conejo es.” (Morfeo a Neo. The Matrix)

“¿Por qué quieren comenzar nuevas guerras? ¿Por qué tanto odio y bombas? ¿No podrían ponerse follar y ser felices simplemente?” Salva dixit.

Written by dajoropo

25 julio, 2006 at 0:19

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Prioridades

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El viernes fui a hablar con el profesor que me va a llevar el proyecto fin de carrera. Me estuvo explicando más o menos de que puede ir, y quedamos en el día en que empezaríamos a definirlo. Luego me habló de una beca de colaboración con el departamento y me quería pasar las bases para que me lo pensara.

— ¿Quieres que te lo imprima? Sólo será un segundo.

En aquellos momentos no podría imaginar lo que un segundo podía durar. Le dio a imprimir, tan sólo teníamos que ir a la sala de reprografía a recoger las copias, pero en ese momento… le llamaron por teléfono. Al principio yo estaba de pie esperando, supuse que no sería mucho tiempo, pero cuando me hizo un gesto con la mano para que me sentara, comencé a preocuparme.

Lo bueno es que la silla era de estas giratorias y me entretuve en mirar todo lo que había en el despacho dando giros sobre ella como un niño pequeño en la peluquería. Alrededor mía trabajos apilados en el suelo, un galimatías indescifrable en la pizarra, pinturas Van Gogh y dibujos de Forges, infinidad de libros en las estanterías, las actas con las calificaciones sobre la mesa… hum… ¿y si ayudase a alguien a aprobar? Creo que a un metro de mi se daría cuenta si me pongo a escribir sobre las actas, es lo que tiene no poseer ningún superpoder.

Mientras tanto la llamada seguía y seguía, le pedían cosas que él decía no saber y por supuesto que según él no debía saber. No sabía como quitarse al interlocutor de encima, y yo estaba allí compartiendo su pena, quién sabe por qué, ¿Por no haber ido 5 minutos antes al despacho?

Cuando llevaba seguramente más de 15 minutos, me empecé a replantear por qué yo estaba esperando y aquella persona no. Quiero decir, yo había concertado una cita con el profesor los días antes, había ido a la facultad (30 Km. en mi coche sin aire acondicionado), estaba perdiendo mi querido tiempo de estudio, y aquella persona tan sólo había marcado un número de teléfono. Si comparamos las inversiones de tiempo ¿Quién merecía ser atendido antes?

Y claro, esa pregunta motiva todo este escrito. Me he dado cuenta de la cantidad de tiempo que he estado esperando cuando alguien ha llamado, y yo que me había desplazado, esperando cola y demás, era el que tenía que esperar. Tan sólo recuerdo como excepción una agencia de viajes, que en la tarjeta ponía, sólo atendemos telefónicamente cuando no hay nadie esperando, un detallazo creo yo.

Cuando alguien te llama, lo más normal, es que de primeras no sepas por qué te llama, a veces ni sabes quién te llama, y claro, eso hace que la llamada pueda ser importante, no sabes cuando te van a llamar para decirte que eres el elegido para asistir a la nueva misión de la estación espacial internacional como sustituto de Pedro Duque, así que debes contestar. Por lo general no importa quién estuviese hablando contigo o qué estuvieses haciendo, tú paras y contestas, rompes un momento, que sabes más o menos de qué va, por otro que no. En definitiva, una apuesta.

Recordando las veces que no he querido contestar una llamada o en las que me he olvidado completamente de que tenía teléfono, me he dado cuenta de que todas eran muy buenos momentos, momentos en los que lo que estaba viviendo era más importante que lo que pudiese venir por la línea telefónica. Así que me he propuesto quitarle importancia a la llamada entrante, pero no así porque sí, ni a lo loco, ni por ir en contra de la gente, que reconozco que me gusta, sino por darle más importancia a lo que estoy viviendo, que a fin de cuentas es lo que vale, lo otro ya vendrá como consecuencia.

“A veces ves un melón y como te gusta mucho, tan esférico, rugoso y verde, crees que quieres ser verde, y te esfuerzas por serlo. Comienzas a hacer todo lo posible por ser verde, pero cuando consigues ser verde, como el melón, notas algo raro. Algo que no tenías previsto. Y es que no sabías que el melón, por dentro, era realmente amarillo”

Written by dajoropo

25 junio, 2006 at 19:06

Cambios, cambios

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Llega el tiempo del calor, y de las ganas de ir a la playa. Las chicas enseñan esas piernas que han tenido ocultas durante todo el invierno y sudas tanto en el coche durante el trayecto a Málaga, que al llegar a la universidad casi necesitas otra ducha. El aire acondicionado de la facultad está roto y encima en la biblioteca de informática hay unos señores haciendo reparaciones, con sus martillos, sopletes y demás cosas ruidosas. A partir de ahora paso del pantalón largo. La gente se pelea por un puesto para estudiar, y no se duda a la hora de robar sillas sin dueño aparente. Los exámenes asoman la cabeza y ahora me planteo, como todos los años, ¿no habría sido mejor quitarse los trabajos y las prácticas durante el curso? Parece que no. Ayer me puse con los cascos de música boca abajo para ver si la canción sonaba al revés, pero no resultó. Necesito beber mucha más agua y por las noches han vuelto, ellos, los malditos mosquitos que parecen no tener ningún impedimento para encontrarte por las noches, hagas lo que hagas, y claro, cuando la gente te ve quitarte histéricamente los calcetines para rascarte, piensan que estas loco, y no le echan la culpa a un mísero mosquito. Creo que llevaba un tiempo holgazaneando sin buscarme el queso y parece que acabo de encontrar algo de roquefort, de todas formas, no conviene pararse y dejar de buscar…

“Mientras más mayor me hago, más emociones siento con la música, y más disfruto después de cagar, ¿habrá alguna relación?”

Written by dajoropo

31 mayo, 2006 at 21:48

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¿Fin o comienzo?

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Ayer fue el 65 cumpleaños de mi padre, y por lo tanto, su último día de trabajo. A partir de ahora hay oficialmente un albañil menos en España. Hicimos (compramos) una comida de restaurante chino (algo totalmente novedoso para mis padres) para la celebración. Mi gran héroe se jubila y ahora, ¿Quién levantará España? Me pregunto. Porque si hay que confiar en las generaciones que venimos… no sé yo

“A mis padres,
y a mi abuela.
Por la oportunidad que no tuvieron,
por la oportunidad que me dieron”

– Dedicatoria del proyecto fin de carrera de mi hermano Q.

Written by dajoropo

27 mayo, 2006 at 13:37