Érase una vez un sueño

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Simplificando

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Es increíble la cantidad de cosas que puede uno llegar a acumular con el tiempo. Ahora toca otra vez mudanza, y cada vez que miras lo que tienes: ¿Lo guardo o lo dejo? Casi siempre es difícil decidir, pero por lo general, casi todo se podría dejar. Esto, claro, es más fácil decirlo que hacerlo.

Hace tiempo que vengo siguiendo un poco lo que escribe Tammy Strobel en Rowdy Kittens sobre simple living. Un día ella se replanteó para qué tener tantas cosas. Al final todo lo que acumulamos o queremos tener nos ata a tener que mantenerlo.

Su cambio de vida fue radical, se mudó a otra ciudad dónde no necesitaba coche, a un apartamento más pequeño que le costaba menos mensualmente e inició el reto de los 100 objetos. Al final tenía más tiempo libre porque necesitaba trabajar menos para mantener lo que tenía, y era mucho más feliz.

El reto se explica de una forma bastante simple: ¿Eres capaz de vivir con como mucho 100 objetos personales? Aquí por supuesto hay quien se permite más licencias que otros: contar o no los libros, cómo contar la ropa y cosas por el estilo. Pero si uno no se pasa demasiado simplificando las cuentas, se hace complicado vivir con menos de 100 objetos.

No creo que (de momento) me vaya a lanzar al reto. Pero si es verdad que teniendo menos cosas uno aprecia más las que tiene, que son las que realmente necesita, está más enfocado a lo que realmente quiere hacer, consigue tener una vida más sencilla y en definitiva consigue ser más feliz, resulta tentador intentarlo.

Esto me recuerda un relato de Isaac Asimov en “Yo, Robot” en el que un robot que tenía que controlar a un grupo de robots mineros perdía totalmente el control cuando había 6 robots a los que dirigir. Con 5 funcionaba perfectamente, que era el número de dedos de su mano.

Tal vez estemos teniendo más cosas que las que nuestros dedos nos permiten controlar. Voy a ver qué puedo simplificar. Si no, habrá que averiguar donde consigue uno más dedos…

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Written by dajoropo

2 abril, 2011 at 10:03

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Serious Guide

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Hoy he decidido utilizar este blog para lo que han sido concebidos sin ningún lugar a dudas todos los blogs, para mirarse el pito y dejar constancia de ello. Si lo piensa uno, a lo largo de la historia ha habido infinidad de hombres que se paraban constantemente a mirarse el pito, pero no podían dejar constancia de ello. Afortunadamente ahora los tiempos han cambiado.

Me ha hecho mucha ilusión estas vacaciones de Semana Santa, Pascua o como se le quiera llamar, encontrar entre la correspondencia, que mi madre sin ningún afán de cotilleo ya había abierto, una guía en francés de Andalucía. Parece raro tener una guía en francés, pero la he puesto en la estantería junto a la de París en inglés y a la de México en español. Tal vez la siguiente sea una guía de Suiza en alemán. Pour quoi pas?

Todo comenzó cuando la fundadora de Serous Guide contactó conmigo para contarme su proyecto, una guía de viajes de nueva generación que se apoya en lo que se cuenta en la misma web de la guía. Habían encontrado información en este, nuestro blog, sobre Exploramas, empresa que se dedica a organizar actividades como barranquismo, espeleología, etc.

Tras enviar a una persona para que viajara por andalucía querían pedirme permiso para mencionar el blog en la lista de bloggers colaboradores. Yo por supuesto les dí permiso (me río yo de Narciso), pero no sabía que casi un año después enviarían una copia dedicada a casa, cuando la abrí me sentí como un fan de Bisbal o algo peor, como una fan de Bisbal.

Exceptuando el pequeño detalle de que han puesto “Dajoporo” en vez de “Dajoropo”, la guía está muy bien. Le he estado echando un ojo, y la verdad es que puede que algún día haga un viajecito por la Andalucía que todavía no conozco (que es bastante grande) con una guía en francés, mi cámara al hombro y mis pintillas de guiri de siempre. ¿Debería ponerme sandalias con calcetines blancos para completar?

Written by dajoropo

16 abril, 2009 at 20:26

Ser especial

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Todo el mundo quiere de algún modo ser especial. Si no para toda la humanidad, al menos para alguien en concreto. Ser especial o diferente para alguien es lo mismo que importarle a ese alguien. No es nada malo querer serlo, es natural querer importar a la gente que te importa, y por qué no, importar a la gente que no te importa. De algún modo buscamos crear nuestra singularidad, nuestra forma única y exclusiva de ser y de vivir.

Siempre están las tribus sociales y urbanas. La sensación de protección que proporciona pertenecer a un grupo, o a un colectivo que te represente (aunque uno quiera ser una persona independiente, ya puede entrar dentro del grupo de las personas independientes…). Todo esto forma parte básica del ser humano, el huir de la separatidad (sensación de separación). Pero aún así, dentro de este grupo queremos ser algo singular, algo único.

La singularidad se puede buscar de muchas formas, y una de ellas es no vivir donde has nacido. Tan simple, pero real. El simple acto de ir a vivir a otro sitio, te confiere por encima del resto de habitantes autóctonos bastantes puntos en este marcador de singularidad del que estamos hablando.

Si eres de otro sitio, ante todo te estas enfrentando a un ambiente diferente, puede que a una cultura distinta, en definitiva, a una forma de vivir, que no tiene por qué ser parecida a la tuya. Un idioma distinto, cultura distinta, vivir a gran distancia de la gente que quieres en tu lugar de origen… Un sin fin de razones para ser singular en tu entorno.

Lo he notado a lo largo de los intercambios que he vivido. En tu ciudad natal eres una persona más que ha nacido y crecido con el resto, serás lo singular que hayas conseguido ser, serás lo normal que hayas querido ser, pero como todos los demás, eres de allí, y siempre lo has sido. Y puede que eso no te guste.

No digo que esto sea necesario, ni que todo el mundo se vaya a vivir fuera por esto, y sobre todo me refiero a estancias en el extranjero, que es donde más se nota este efecto. No es lo mismo uno de Cádiz en Santiago de Compostela (que ya tiene lo suyo) que un médico judío de Nueva York en Alaska.

Pero pensando un poco creo que cuando uno viaja a otro sitio a vivir, tal vez esté en el fondo (aunque sólo sea un poco) buscando ser más especial de lo que lo es en el lugar que lleva viviendo toda su vida, el que lo ha visto nacer, crecer, y convertirse en lo que es.

Written by dajoropo

28 marzo, 2008 at 13:27

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Como mantequilla untada sobre demasiado pan

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Ando dándole vueltas al por qué de los viajes y estas experiencias a las cuales parezco adicto. Una de las ventajas que tienen es que siempre podrás hablar de tu vida en función de periodos de tiempo comprendidos entre los intercambios, son como separadores de libros, pero con la vida de uno, por ahora llevo tres: Finlandia, México y ahora París. Es útil para ejercitar la memoria y daré mucho por culo con mis historias cuando sea pensionista, si es que no lo hago ya. Pero que quieren, pertenezco a la generación que no hizo el servicio militar, algo tendré que contar.

Por supuesto, están los alicientes de viajar, ver sitios nuevos, idiomas nuevos, gente de otros lugares y culturas, la independencia y del que toca hablar hoy, el aislamiento o la burbuja. No es que uno viaje en plan ermitaño como el probe migué, pero cuando uno se quita de encima todo lo que le rodea en el día a día de golpe, se empieza a dar cuenta de que ciertas cosas, sobraban.

Uno de los principales elementos es la televisión y su maravillosa programación, pero hay muchos más y más interesantes, como partes de la personalidad de uno, que afectan una barbaridad al día a día. Sé que no es necesario irse a miles de kilómetros de distancia para darse cuenta de estas cosas, pero cómo es típico decir, a veces los árboles no te dejan ver el bosque.

Siempre he pensado que “El Señor de los Anillos” es una historia sobre los viajes y sobre como estos cambian a las personas. Los orcos y demás bichos son un añadido para atraer al público infantil y justificar el gasto en producción.

Bilbo emprende un viaje en “El Hobbit”, y tras esto no quiere quedarse en La Comarca. Frodo también viaja, esta vez a través de toda la Tierra Media, y finalmente tampoco se queda en La Comarca. El viaje los ha cambiado, ya no son los de antes.

No quiero decir que me quiera ir de aquí para toda la vida (aunque ya tengo pensada alguna que otra beca más para la lista), pero creo que ahora toca salir. Así que en cuanto tenga trabajo comenzaré a escribir desde otro nuevo sitio. C’est la vie.

“Quiero volver a ver Montañas. […] Me siento frágil, disperso como mantequilla untada sobre demasiado pan”
Bilbo Bolsón a Gandalf – SdlA I, La comunidad del anillo

Written by dajoropo

24 noviembre, 2007 at 18:26

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Il était une fois un réve

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Pues érase una vez que se era, un joven informático malagueño (de pueblo, pero malagueño) que había ido a estudiar francés a París, y por supuesto más que nada a divertirse. Resultó que en el país galo había un presidente que quería llevar a cabo una reforma sobre la cantidad de años que tiene que trabajar el personal ferroviario. Resultó que al personal ferroviario no le gustaba la idea, y aún peor, los sindicatos dijeron que esta reforma era el principio de un gran numero de reformas (según los sindicatos, todas abominables) que vendrían tras esta. Todos se unieron para frenarla y la gente comenzó a comparar al presidente con Napoleón, el cual seguía tranquilo en su tumba (7,5€ la entrada, 5,5€ estudiantes) en Les Invalides. El presidente no cedía, y dijo que llevaría las reformas a cabo, pues estaban en el programa electoral, por el que fue elegido. Pese a que todos hablaban en francés, allí nadie se entendía.

Aunque nuestro personajillo solía vivir ajeno a todas estas disputas, y cuando había huelga de transportes (el mes anterior había vivido una similar), simplemente se quedaba en casa tocando la guitarra y soñando despierto, esta vez se encontraba ante un posible problema. Habían convocado huelga para el 13 de Noviembre a partir de las 20:00 sin establecer su final y nuestro personajillo tenia un asiento esperándole en un avión con fecha 15 de Noviembre con destino a Madrid para después coger otro con destino a Málaga. Y mientras se escribe esta historia, ninguna de las lineas que van al aeropuerto están funcionando, y los diarios hablan de 300 Km de retenciones en París.

¿Cómo estará la situación mañana? ¿Conseguirá nuestro personajillo llegar a tiempo a su vuelo? ¿Quedará atrapado en París? ¿Podrá comer por fin un buen puchero de garbanzos? ¿Dejarán de llamar a París la ciudad de la luz para llamarla la ciudad de las huelgas?

Written by dajoropo

14 noviembre, 2007 at 14:00

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Llegada a Paris

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Pues la verdad es que no he sido consciente de que estaba en Paris hasta que he llegado. Parece una tonteria, pero tal vez lo sea. Ruben me recogio ayer en el aeropuerto y ya estoy instalado en su mini piso, pero que para mi gusto esta muy apañao (he tenido que mirar la tabla ASCII para poner esa ‘ñ’, espero que la sepais apreciar). Despues fuimos a comer sushi a un japones muy chulo. Si alguien me pregunta ahora mismo por la comida francesa, dire que se basa en el pescado crudo, salsa picante y que se come con palillos.

La verdad es que Ruben tiene en mente un monton de cosas, viajes y noches de poker. Esta noche vamos a comer a un restaurante donde los camareros son ciegos y las luces estan apagadas. Veremos si no le meto el tenedor a nadie en el ojo. Hay un plato sorpresa que puede ser cualquier cosa a adivinar (puedes decirles una lista de alimentos que no quieres antes, no vaya a ser que te de un ataque alergico in situ), y para ir al baño tienes que llamar al camarero para que te lleve de la manita. En el servicio hay luz, no hace falta que te aguanten la colita. Y el sabado vamos a una fiesta de cumpleaños a la Bretagne, llevare mi diccionario aunque no se hasta que copa sere capaz de leerlo…

Por si no lo habeis notado, escribo desde un pinche teclado franchute, asi que no vereis una tilde en un tiempo, y la verdad es que me cansa escribir aqui: la ‘a’ esta donde la ‘q’, la ‘z’ donde la ‘w’, y un sin fin de cambios de teclas mas que me hacen retroceder cada tres palabras escritas. Tambien me acabo de dar cuenta de que olvide el cable de la camara, asi que a ver como pongo fotos. Creo que casi mejor me pongo a hacer señales de humo…

Y el lunes comienzo las clases, a ver que tal. Tengo miedo de que me pongan en un nivel demasiado avanzado, bueno, para que engañarnos, tengo miedo de cualquier nivel que exija saber algo mas que ‘bonjour’ e insultos. Aunque siempre podre poner cara de pena o llevar una tortilla de patatas a clase. Ya os contare si ha funcionado.

Written by dajoropo

28 septiembre, 2007 at 13:39

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Holanda

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El Comodoro Ferld nos acogió una vez más en una de sus nuevas aventuras en el extranjero. Llegábamos en tres tiempos, teníamos alojamiento en La Haya y muchas cosas que hacer en Ámsterdam. La cosa prometía.

Comenzamos con pastelitos mágicos y con fiesta en casa del anfitrión. Luego vinieron visitas al museo de Heineken (único museo visitado…), viajes en esas bicicletas para dos personas tan molonas que siempre has pensado en si existen de verdad y consiguientes caídas con ellas.

Descarga masiva de canciones chungas que formaron la banda sonora del viaje y estupefacción ante un robo de bici. Se cree que Big Daddy movió los hilos aunque sabemos que es intocable. También se descubrió la cantidad de idiomas en los que está cantado el Hakuna Matata y ahora Bibi es nuestra nueva musa.

Calor, lago nudista y playa allí donde esperábamos llevar siempre abrigo. Búsqueda de prendas de color naranja para el tan esperado día de la reina y curiosidad ante barrios de cierto color rojizo donde hay escaparates con simpáticas señoritas, donde las luces de neón son una constante.

Ya hablaremos de los mágicos champiñones, pero tras esto ya nunca veré el color naranja de la misma forma.

“I’m a chungo boy, in a chungo world…”

Written by dajoropo

5 mayo, 2007 at 20:41

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